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EL BOCIGANO

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

Peñas, ríos estrechos con cascadas, torrentes, picos, montañas, árboles, sendas, presas de mampostería, pueblos pequeños ganaderos... Estamos al noroeste de la provincia de Guadalajara, en las faldas de un gran macizo montañoso que determina las sierras del Ocejón y de Ayllón. Aquí, la naturaleza se muestra plena, viva, alegre, exuberante y el hombre se ha adaptado a estos lugares construyendo los conocidos "pueblos de mampostería negra", molinos de agua, presas, etc. Es en ésta tierra donde nacen el río Jarama, el Jaramilla, el Berbellido y multitud de arroyos y torrentes que están alimentados por los hielos y nieves que en invierno tapizan los enormes picos y elevaciones cercanas.

Prados verdeantes, frondas de árboles y ganado pastando tranquilamente es el paisaje encantador que vemos a nuestro alrededor en éste lugar. Los picos de esta zona tienen una altura media de 1.500 m. Los pueblos del lugar son núcleos cercanos entre sí, pero de abrupta comunicación. A lo largo de toda su historia no han pasado de los 300 habitantes más o menos. Los núcleos de población más importantes son: El Cardoso de la Sierra, El Bocígano, Colmenar de la Sierra, Cabida y Peñalba de la Sierra. Otros dos, como Corralejo y La Vihuela, han sido mucho más pequeños que los anteriores. La Vihuela actualmente se encuentra totalmente abandonado y en ruinas. Además de éstos, hubo otros que se despoblaron en épocas más remotas y de los que ya hablaré con más detalle.

Son éstos pueblos, lugares tranquilos, con casas de piedra y pequeñas iglesias, en donde los habitantes han desarrollado una actividad predominantemente ganadera con algunos cultivos pequeños y poco importantes, dado lo abrupto del terreno.

El Bocígano es uno de éstos pueblos. Este núcleo siempre ha sido de los más grandes de la comarca, aunque en el pasado dependía de Colmenar de la Sierra, según vemos en los documentos de los siglos XVI y XVIII.

El Bocígano se debió independizar a comienzos del siglo XIX, pues ya era un pueblo de sobra crecido para aquella zona pues lo normal allí es que los pueblos no lleguen a los 200 habitantes, mientras que El Bocígano casi alcanzó los 300 en sus etapas más floridas. El actual término municipal está fusionado con el de Cardoso de la Sierra desde 1970. Atendiendo al antiguo territorio que formaba el término independiente de El Bocígano, vamos a centrarnos en los aspectos de su entorno y su medio físico.

Su término tiene 43,90 Km. cuadrados de extensión. Se halla en el Noroeste de la provincia de Guadalajara, a la que pertenece. Corresponde al partido judicial de Cogolludo.

Límites del antiguo término municipal

Limita al Norte con los términos de Riaza y Riofrío de Riaza (Segovia), al Sur con Colmenar de la Sierra, al Este con la Hiruela (Madrid) y al Oeste con Cardoso de la Sierra. En todo el término, la naturaleza se muestra severa y abrupta. Abundan los árboles y arbustos, en particular el roble, olmo, brezo y haya, las superficies rocosas y los prados de hierba.

Los picos más altos son:

- Cabeza Grande, de 1.490 m. de altitud.

- El Segoviano, de 1.755 m. de altitud.

- Rocín, de 2.049 m. de altitud.

LOS ARROYOS Y LOS RÍOS

En el término de Bocígano, nos encontramos con los siguientes abundantes caudales:

- La "Acequia de la Sierra".

- El arroyo de las Canalejas.

- El arroyo de los Hoyos.

- El arroyo de Bustar.

- El río Berbellido.

El río Berbellido es sin duda, la corriente más importante de El Bocígano y es característico de montaña. Nace al norte del término, casi en la linde con la provincia de Segovia, a más de 2.000 m. de altitud y discurre entre rocas y peñascos.

En la Loma del Picaño, a unos 1.400 m. de altitud, se encuentra con una presa de piedras en mampostería, muy común en éstas zonas serranas, y de las que ya hablaré con más detalle. El fin de éstas presas es retener el agua para diversos usos. El más corriente es la explotación de algún molino harinero, también muy corrientes por aquí.

Luego, el río sigue su cantarín y precipitado curso envolviendo con su monocorde sonido las piedras y musgos. Así, llegamos al Corral de Pinarejo, que antaño fue una aldea con vecinos que pagaba sus impuestos como cualquier pueblo y que hoy se reduce a unas cuantas ruinas deshabitadas.

Tras ésta leve visita al despoblado de Pinarejo, el río que hasta ahora llevaba una dirección de Norte a Sureste, cambia para llevar una dirección Sur, llegando hasta la cota de los 1.300 m. de altitud. Allí se encuentra con un molino muy antiguo, de los varios que se concentran en la zona. Ahora, el río cambia de dirección para ir hacia el Suroeste, y haciendo una pequeña curva, pasa justo al lado de nuestro pueblo de El Bocígano. Allí lo cruza un pequeño puente por el que pasa el camino que va de El Bocígano a Colmenar de la Sierra.

El río prosigue su camino y se encuentra con otro molino, muy conocido en la zona: el molino de El Batán. Luego retoma la dirección Sur y pasa por debajo del puente de la carretera comarcal.

Tres kilómetros escasos después, el Berbellido desemboca en el Jarama, que allí acaba de nacer y es un riachuelo aún más delgado que su afluente.

El cauce del río Berbellido es un recorrido natural, de aguas cristalinas, musgos, líquenes, cascadillas y rocas grises y negras que pueden hacer las delicias de todo amante de la naturaleza. Cercana a esta zona está la Reserva Natural de Sonsaz. Hay también gran población de jabalíes y otras especies mayores. Ni que decir tiene que la fauna ha influido en la alimentación y platos típicos de los habitantes de estos pueblos de montaña.

En invierno, las nieves no tardan en aparecer y no se van hasta bien entrada la primavera. Los pueblos permanecen casi bloqueados. El hielo deteriora cada año las carreteras. Sin embargo, el paisaje es muy hermoso, -al margen del clima y los inconvenientes que la nieve impone a los paisanos del lugar-. Es muy bello el manto blanco que cubre la zona y el contraste de las paredes de piedra y las chimeneas humeantes.

En invierno, la atmósfera de El Bocígano es gris metálica. La humedad lo impregna todo. Nada mejor que una buena hoguera en el hogar de la casa para combatir el frío, y los habitantes del pueblo son fácilmente vistos recogiendo ramas y trozos de madera para calentarse. En el verano, el tiempo es bueno, con un agradable frescor.

Sobre la altitud y los suelos, el Sr. Julián Alonso, en su gran estudio sobre Guadalajara, nos dice que los suelos de la zona de Bocígano son silúricos, que hay rocas paleozoicas poco metamorfizadas, pizarras y algunos machones metamórficos y suelos silíceos. El pueblo de El Bocígano está a 1.366 m. de altitud. Las piedras que se utilizan para hacer las casas proceden de los suelos de la zona. Debido a la espesura de los vegetales y la abundancia de árboles de hoja caduca, los suelos aparecen cubiertos por una considerable capa de humus o materia vegetal muerta.

Respecto a la flora, abundan las bayas y matas de alta montaña. En otoño, el suelo aparece cubierto de hojas de los árboles y ver un pequeño bosquecillo con sus hojas amarillas es realmente hermoso.

En las márgenes del río Berbellido crecen las zarzas y los juncos. Las praderas de la zona han servido durante siglos para alimento del abundante ganado del pueblo. Al margen de los vegetales silvestres, están los árboles frutales y los cultivos del pueblo, de los que ya nos ocuparemos.

***

El acceso más habitual para llegar a El Bocígano por carretera paradójicamente, se realiza desde la provincia de Madrid y no Guadalajara, por cualquiera de las carreteras que por la zona de Buitrago de Lozoya conducen hasta El Cardoso de la Sierra ó La Hiruela. Actualmente se ha habilitado un camino pavimentado desde Roblelacasa (Guadalajara) para poder acceder a El Bocígano y otros pueblos cercanos desde su propia provincia. Otra vía de acceso es el viejo camino de Bocígano a Riaza y la pista forestal que desde las cercanías del pueblo cruza hasta las cercanías de la estación de esquí segoviana, atravesando laderas de gran extensión. Éste camino suele ser usado por numerosos amantes de la montaña.

Antiguamente, como era natural, no había ninguna carretera propiamente dicha, sino que eran meros caminos vecinales y sendas llenos de cuestas y baches.

En un lugar determinado, la actual carretera que conduce de Bocígano a El Cardoso, cruza el río Berbellido por medio de un puente de piedra, pasa cerca del caserío de Santuy y luego se inicia una carretera llena de revueltas y curvas, que va subiendo, de los 1.250 m. a los 1.366 en apenas 3 kilómetros y medio.

Cuando ya llegamos al final, aparece, casi dándonos una sorpresa, el pueblo de El Bocígano; su pequeño grupo de casas y la torre, que se alza entre todo el conjunto como para darnos la bienvenida. La carretera termina bajando entre las casas del pueblo por una cuesta bastante empinada, que en 1992 aún era de tierra, y que va a parar directamente a la plaza del pueblo.

Una vez en la plaza, nos paramos, contemplamos el entorno, calles de tierra, casas de piedra, una fuente, una iglesia con una torre sencilla pero hermosa... Y a lo mejor nos preguntamos ¿cuánto tiempo hace que se fundó éste pueblo?, ¿por qué aquí, en un terreno tan duro?, ¿qué historia llena de alegrías y vicisitudes lleva tras de sí éste tranquilo pueblo, como tantos otros?. Si hubiésemos estado antes del año 1992, podríamos habernos sentado bajo la "Olma Vieja" de la plaza, pero aquel año ya ha pasado y es una realidad que el centenario árbol fue cortado por aquellas fechas, viéndose El Bocígano falto de una de sus más naturales señas de identidad a consecuencia de una enfermedad que se lo llevó.

Pero, mientras nos damos un paseo entre sus calles de piedra, veamos cual fue y es la historia de éste pueblo guadalajareño serrano que todos debemos querer y mantener vivo, como una muestra más del patrimonio tradicional.


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