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EL BOCIGANO

PRESENTACIÓN

PRESENTACIÓN

Éste libro sobre El Bocígano inicialmente fue diseñado para ser publicado en papel, pero las circunstancias han hecho que finalmente su autor haya decidido publicarlo en internet en forma de Blog, haciendo que sus capítulos y apartados sean los artículos de dicho blog. Éste se considera un blog cerrado al tratarse de un libro, por lo cual una vez publicado ya no se añadirán más datos, salvo excepciones, correcciones y mejoras. Éste blog no trata de ser una página "dinámica" sobre El Bocígano, pues dicha misión corresponde a dia de hoy por excelencia a la web BOCIGANO.COM, a quien se felicita desde éstas líneas por su iniciativa y a quien de verdad corresponde continuar recopilando fotografias, información y noticias sobre el pueblo, aportadas por todos sus vecinos y amigos.

Éste blog está abierto a los comentarios de los lectores para que aporten sus conocimientos y colaboraciones. Dichos comentarios pueden hacerse debajo de cada artículo pinchando en el correspondiente lugar.

El autor:

"Mi interés por el Bocígano surgió a causa de unos conocidos que veraneaban allí, descendientes del pueblo. Una vez visitado El Bocígano, su ambiente, fisionomía y paisaje despertaron en mí gran interés. De allí me surgió la idea de hacer un libro dedicado a éste pequeño pueblo, al igual que he hecho con otras pequeñas localidades; para rescatar la historia y tradiciones que no deben perderse; no obstante, ésta misión corresponde principalmente a los vecinos del pueblo y sus descendientes, que afortunadamente se están moviendo y trabajando mucho por la cultura de su pueblo, sobre todo últimamente con la llegada de Internet. Internet ha posibilitado que despierten muchas voces que antes no podian oirse y que las páginas dedicadas a pueblos pequeños en toda España estén convirtiendose en una verdadera resurrección de éstos lugares y que sus datos queden escritos y visibles a todo el mundo."

 

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INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

Peñas, ríos estrechos con cascadas, torrentes, picos, montañas, árboles, sendas, presas de mampostería, pueblos pequeños ganaderos... Estamos al noroeste de la provincia de Guadalajara, en las faldas de un gran macizo montañoso que determina las sierras del Ocejón y de Ayllón. Aquí, la naturaleza se muestra plena, viva, alegre, exuberante y el hombre se ha adaptado a estos lugares construyendo los conocidos "pueblos de mampostería negra", molinos de agua, presas, etc. Es en ésta tierra donde nacen el río Jarama, el Jaramilla, el Berbellido y multitud de arroyos y torrentes que están alimentados por los hielos y nieves que en invierno tapizan los enormes picos y elevaciones cercanas.

Prados verdeantes, frondas de árboles y ganado pastando tranquilamente es el paisaje encantador que vemos a nuestro alrededor en éste lugar. Los picos de esta zona tienen una altura media de 1.500 m. Los pueblos del lugar son núcleos cercanos entre sí, pero de abrupta comunicación. A lo largo de toda su historia no han pasado de los 300 habitantes más o menos. Los núcleos de población más importantes son: El Cardoso de la Sierra, El Bocígano, Colmenar de la Sierra, Cabida y Peñalba de la Sierra. Otros dos, como Corralejo y La Vihuela, han sido mucho más pequeños que los anteriores. La Vihuela actualmente se encuentra totalmente abandonado y en ruinas. Además de éstos, hubo otros que se despoblaron en épocas más remotas y de los que ya hablaré con más detalle.

Son éstos pueblos, lugares tranquilos, con casas de piedra y pequeñas iglesias, en donde los habitantes han desarrollado una actividad predominantemente ganadera con algunos cultivos pequeños y poco importantes, dado lo abrupto del terreno.

El Bocígano es uno de éstos pueblos. Este núcleo siempre ha sido de los más grandes de la comarca, aunque en el pasado dependía de Colmenar de la Sierra, según vemos en los documentos de los siglos XVI y XVIII.

El Bocígano se debió independizar a comienzos del siglo XIX, pues ya era un pueblo de sobra crecido para aquella zona pues lo normal allí es que los pueblos no lleguen a los 200 habitantes, mientras que El Bocígano casi alcanzó los 300 en sus etapas más floridas. El actual término municipal está fusionado con el de Cardoso de la Sierra desde 1970. Atendiendo al antiguo territorio que formaba el término independiente de El Bocígano, vamos a centrarnos en los aspectos de su entorno y su medio físico.

Su término tiene 43,90 Km. cuadrados de extensión. Se halla en el Noroeste de la provincia de Guadalajara, a la que pertenece. Corresponde al partido judicial de Cogolludo.

Límites del antiguo término municipal

Limita al Norte con los términos de Riaza y Riofrío de Riaza (Segovia), al Sur con Colmenar de la Sierra, al Este con la Hiruela (Madrid) y al Oeste con Cardoso de la Sierra. En todo el término, la naturaleza se muestra severa y abrupta. Abundan los árboles y arbustos, en particular el roble, olmo, brezo y haya, las superficies rocosas y los prados de hierba.

Los picos más altos son:

- Cabeza Grande, de 1.490 m. de altitud.

- El Segoviano, de 1.755 m. de altitud.

- Rocín, de 2.049 m. de altitud.

LOS ARROYOS Y LOS RÍOS

En el término de Bocígano, nos encontramos con los siguientes abundantes caudales:

- La "Acequia de la Sierra".

- El arroyo de las Canalejas.

- El arroyo de los Hoyos.

- El arroyo de Bustar.

- El río Berbellido.

El río Berbellido es sin duda, la corriente más importante de El Bocígano y es característico de montaña. Nace al norte del término, casi en la linde con la provincia de Segovia, a más de 2.000 m. de altitud y discurre entre rocas y peñascos.

En la Loma del Picaño, a unos 1.400 m. de altitud, se encuentra con una presa de piedras en mampostería, muy común en éstas zonas serranas, y de las que ya hablaré con más detalle. El fin de éstas presas es retener el agua para diversos usos. El más corriente es la explotación de algún molino harinero, también muy corrientes por aquí.

Luego, el río sigue su cantarín y precipitado curso envolviendo con su monocorde sonido las piedras y musgos. Así, llegamos al Corral de Pinarejo, que antaño fue una aldea con vecinos que pagaba sus impuestos como cualquier pueblo y que hoy se reduce a unas cuantas ruinas deshabitadas.

Tras ésta leve visita al despoblado de Pinarejo, el río que hasta ahora llevaba una dirección de Norte a Sureste, cambia para llevar una dirección Sur, llegando hasta la cota de los 1.300 m. de altitud. Allí se encuentra con un molino muy antiguo, de los varios que se concentran en la zona. Ahora, el río cambia de dirección para ir hacia el Suroeste, y haciendo una pequeña curva, pasa justo al lado de nuestro pueblo de El Bocígano. Allí lo cruza un pequeño puente por el que pasa el camino que va de El Bocígano a Colmenar de la Sierra.

El río prosigue su camino y se encuentra con otro molino, muy conocido en la zona: el molino de El Batán. Luego retoma la dirección Sur y pasa por debajo del puente de la carretera comarcal.

Tres kilómetros escasos después, el Berbellido desemboca en el Jarama, que allí acaba de nacer y es un riachuelo aún más delgado que su afluente.

El cauce del río Berbellido es un recorrido natural, de aguas cristalinas, musgos, líquenes, cascadillas y rocas grises y negras que pueden hacer las delicias de todo amante de la naturaleza. Cercana a esta zona está la Reserva Natural de Sonsaz. Hay también gran población de jabalíes y otras especies mayores. Ni que decir tiene que la fauna ha influido en la alimentación y platos típicos de los habitantes de estos pueblos de montaña.

En invierno, las nieves no tardan en aparecer y no se van hasta bien entrada la primavera. Los pueblos permanecen casi bloqueados. El hielo deteriora cada año las carreteras. Sin embargo, el paisaje es muy hermoso, -al margen del clima y los inconvenientes que la nieve impone a los paisanos del lugar-. Es muy bello el manto blanco que cubre la zona y el contraste de las paredes de piedra y las chimeneas humeantes.

En invierno, la atmósfera de El Bocígano es gris metálica. La humedad lo impregna todo. Nada mejor que una buena hoguera en el hogar de la casa para combatir el frío, y los habitantes del pueblo son fácilmente vistos recogiendo ramas y trozos de madera para calentarse. En el verano, el tiempo es bueno, con un agradable frescor.

Sobre la altitud y los suelos, el Sr. Julián Alonso, en su gran estudio sobre Guadalajara, nos dice que los suelos de la zona de Bocígano son silúricos, que hay rocas paleozoicas poco metamorfizadas, pizarras y algunos machones metamórficos y suelos silíceos. El pueblo de El Bocígano está a 1.366 m. de altitud. Las piedras que se utilizan para hacer las casas proceden de los suelos de la zona. Debido a la espesura de los vegetales y la abundancia de árboles de hoja caduca, los suelos aparecen cubiertos por una considerable capa de humus o materia vegetal muerta.

Respecto a la flora, abundan las bayas y matas de alta montaña. En otoño, el suelo aparece cubierto de hojas de los árboles y ver un pequeño bosquecillo con sus hojas amarillas es realmente hermoso.

En las márgenes del río Berbellido crecen las zarzas y los juncos. Las praderas de la zona han servido durante siglos para alimento del abundante ganado del pueblo. Al margen de los vegetales silvestres, están los árboles frutales y los cultivos del pueblo, de los que ya nos ocuparemos.

***

El acceso más habitual para llegar a El Bocígano por carretera paradójicamente, se realiza desde la provincia de Madrid y no Guadalajara, por cualquiera de las carreteras que por la zona de Buitrago de Lozoya conducen hasta El Cardoso de la Sierra ó La Hiruela. Actualmente se ha habilitado un camino pavimentado desde Roblelacasa (Guadalajara) para poder acceder a El Bocígano y otros pueblos cercanos desde su propia provincia. Otra vía de acceso es el viejo camino de Bocígano a Riaza y la pista forestal que desde las cercanías del pueblo cruza hasta las cercanías de la estación de esquí segoviana, atravesando laderas de gran extensión. Éste camino suele ser usado por numerosos amantes de la montaña.

Antiguamente, como era natural, no había ninguna carretera propiamente dicha, sino que eran meros caminos vecinales y sendas llenos de cuestas y baches.

En un lugar determinado, la actual carretera que conduce de Bocígano a El Cardoso, cruza el río Berbellido por medio de un puente de piedra, pasa cerca del caserío de Santuy y luego se inicia una carretera llena de revueltas y curvas, que va subiendo, de los 1.250 m. a los 1.366 en apenas 3 kilómetros y medio.

Cuando ya llegamos al final, aparece, casi dándonos una sorpresa, el pueblo de El Bocígano; su pequeño grupo de casas y la torre, que se alza entre todo el conjunto como para darnos la bienvenida. La carretera termina bajando entre las casas del pueblo por una cuesta bastante empinada, que en 1992 aún era de tierra, y que va a parar directamente a la plaza del pueblo.

Una vez en la plaza, nos paramos, contemplamos el entorno, calles de tierra, casas de piedra, una fuente, una iglesia con una torre sencilla pero hermosa... Y a lo mejor nos preguntamos ¿cuánto tiempo hace que se fundó éste pueblo?, ¿por qué aquí, en un terreno tan duro?, ¿qué historia llena de alegrías y vicisitudes lleva tras de sí éste tranquilo pueblo, como tantos otros?. Si hubiésemos estado antes del año 1992, podríamos habernos sentado bajo la "Olma Vieja" de la plaza, pero aquel año ya ha pasado y es una realidad que el centenario árbol fue cortado por aquellas fechas, viéndose El Bocígano falto de una de sus más naturales señas de identidad a consecuencia de una enfermedad que se lo llevó.

Pero, mientras nos damos un paseo entre sus calles de piedra, veamos cual fue y es la historia de éste pueblo guadalajareño serrano que todos debemos querer y mantener vivo, como una muestra más del patrimonio tradicional.


HISTORIA DE EL BOCIGANO

HISTORIA DE EL BOCIGANO

Realmente es muy dificil saber cuándo se asentaron los primeros pobladores en éstos parajes. La primera referencia segura que hay es la del muy cercano convento de Santuy, que pudo ser fundado hacia el siglo X, pero Santuy no es El Bocígano. ¿Cuándo, pues, nació nuestro pueblo?. ¿Quienes fueron aquellos hombres, aquellas familias, que un día decidieron quedarse a vivir en éstos picos?.

De la época de fundación puede suponerse que fuese posterior a la repoblación tras la Reconquista, en torno al siglo XII o quizá estuviese fundado de antes. No puede saberse. Pero lo más probable es que sea de fundación tardía, pues las zonas más montuosas solían ser las últimas en poblarse a causa de que las zonas más llanas con clima y geografía más benignos eran las primeras en aprovecharse por los fundadores de aldeas.

Podemos imaginar que los primeros habitantes de El Bocígano serían pastores y ganaderos dedicados en gran número a la trashumancia. El pueblo sería en sus orígenes un pequeño conjunto de chozas de piedra y corrales para cabras y ovejas. La vida debía ser muy dura y puede ser que incluso sus habitantes marchasen en invierno a zonas más cálidas.

El primer dato escrito que quizá nos podría hablar de El Bocígano es una visita episcopal del año 1350 a la parroquia de Colmenar de la Sierra. En éste año, ya existía Colmenar, pero El Bocígano no es nombrado, seguramente porque no tenía iglesia. Sus habitantes, pues, si existía nuestro pueblo, debían desplazarse a Colmenar. Si ello era así podemos imaginar perfectamente a un primitivo Bocígano aún sin evolucionar, de aspecto similar a los insignificantes caseríos hoy despoblados o desaparecidos como La Vihuela, Bustar ó Pinarejo.

La realmente primera referencia escrita totalmente segura, la veremos unas líneas más adelante y es del año 1530. En ése año, El Bocígano era ya una aldea bien definida, aunque seguía sin tener iglesia parroquial. Tal vez tuviese una capilla. En ésa época El Bocígano pertenecía a Colmenar de la Sierra junto con ocho aldeas más. La leyenda popular sobre el origen del pueblo es una escuchada en bastantes pueblos a muchos kilómetros a la redonda, y dice que El Bocígano se fundó por los supervivientes de un envenenamiento a consecuencia de que una salamanquesa cayó en la comida de un banquete de bodas.

Esta leyenda la veremos con más detalle más adelante para no salirnos del tema; pero es muy poco probable que El Bocígano se fundase de ésta forma, pues el pueblo de la salamanquesa dicen que era Bustar, y éste desapareció cuando ya existía El Bocígano. En cualquier caso, la noche de los tiempos, la luna, el frío y el murmullo de los riachuelos y arroyos se guarda para sí el misterio de la fundación de éstos pueblos y la época en que ocurrió la leyenda. En cualquier caso, la historia primitiva de El Bocígano no puede verse individualmente, sino que hay que verla junto con la de las otras aldeas que crecieron junto a él.

Trasladémonos al siglo XVI. El Archivo General de Simancas guarda celosamente las "Contadurías generales" del año 1530, en las que aparece un censo y definición de todos los pueblos de Castilla. Es, como he dicho ántes, el primer dato escrito en el que aparece El Bocígano.

Éste, junto con ocho aldeas más, no era un Ayuntamiento o concejo independiente, sino que dependía de Colmenar de la Sierra, que por entonces era el mayor pueblo de la comarca. No podemos, por tanto, saber datos de El Bocígano individuales, sino que todos vienen incluidos en Colmenar de la Sierra y las restantes ocho aldeas.

 

Aldeas que pertenecían a Colmenar de la Sierra hacia 1530:

- Corralejo

- La Vihuela

- Sinredalta ó Sindredalta

- El Bocígano

- La Hiruela Vieja

- Peñalba de la Sierra

- Cabida

- Pinarejo

- Bustar

Corralejo, Peñalba y Cabida, existen hoy en día. La Hiruela Vieja sobrevivió como pequeño caserío hasta despoblarse a principios del sigo XX y sus ruinas se incendiaron hacia 1952, quedando hoy pocos vestigios. De Pinarejo quedan escasos cercos de piedra y de Bustar, no queda nada; se despobló totalmente y desapareció en fecha desconocida. Los vecinos de El Bocígano atribuyen a Bustar la "historia de la salamanquesa" (otros dicen "lagartija"). Respecto a La Vihuela, que aún figura en los mapas, se despobló a mediados del siglo XX y hoy está totalmente en ruinas y aislado en la montaña, estando sus ruinas amenazadas de derribo por las reforestaciones de la zona.

Y finalmente, de Sinredalta (o Sindredalta) no se ha podido averiguar absolutamente ningún dato, pues nadie ha oído hablar de él, y no hay ningún topónimo, arroyo, etc. ni nada que hable de él hoy en día. En el Catastro de la Ensenada de 1750 ya no figura. Su despoblación debió de suceder entre los siglos XVI y XVII.

La población real de éstos pueblos tampoco la podemos saber, pues en ésta época sólo se contaban los "vecinos" ó "vecinos pecheros", que a efectos catastrales eran como el cabeza de familia, el representante legal de varias personas ó de sí mismo únicamente. Al resto de personas se les denominaba "almas". Es decir, que por poner un ejemplo, un pueblo podía tener cinco vecinos, pero luego en realidad tenía cien habitantes, pues ésos cinco eran los que pagaban los impuestos y respondían ante el estado; es decir; las personas que contribuían.

El número de vecinos de las nueve aldeas más Colmenar era de 288, repartidos así:

- 181 vecinos pecheros

- 33 viudas

- 39 menores

- 11 pobres

- 4 exentos

Luego, estaban los demás habitantes que no figuran en el censo.

En éstos documentos se define a la comarca así:

"Es tierra de sierra que se coge en ella muy poco pan e vino, y el principal sustento es de ganados".

Lo cual nos vuelve a confirmar las duras condiciones en que creció nuestro pueblo y el carácter fundamentalmente ganadero que tuvo desde sus orígenes.

Junto a la ganadería estable, la trashumancia tenía bastante importancia. Esta la dirigían los mozos solteros y de ella procede con toda seguridad el rito de las fiestas de El Bocígano, que veremos más adelante.

La vida continuó en estos parajes. El número de habitantes y de cabezas de ganado fue aumentando. Asimismo, de cara a atender las necesidades del creciente vecindario de los pueblos de la comarca, empezaron a surgir oficios de artesanía, servicios y pequeñas industrias artesanales. Estos eran herreros, sastres, tejedores, etc., que surtían a los vecinos de éstas aldeas, librándolos así de tener que desplazarse a otros pueblos a comprar la ropa, etc. La verdad es que los caminos y vías de comunicación de aquella época no debían de ser para muchos vaivenes. Hablando de caminos, había uno especialmente largo y tortuoso. El camino de El Bocígano a Riaza. Seguramente utilizado por los ganaderos, éste tremendo camino cruza las enormes montañas de la sierra de Ayllón y une la pequeña aldea de El Bocígano con el pueblo segoviano. El medio de transporte más usual por éstos caminos era el burro.

Ya hemos dicho que comenzaron a aflorar pequeños artesanos en El Bocígano y los pueblos de alrededor. Uno de los oficios más conocidos y que se consideró como una pequeña industria de la zona fue el de fabricar carbón vegetal o "cisco". Llegó a haber dos fabricantes de carbón y la pequeña producción carbonera de El Bocígano y Colmenar llegó incluso a exportarse a otros pueblos.

Llegamos así al siglo XVIII. Por ésta época, El Bocígano ya era un pueblo bastante crecido con respecto a sus limítrofes, llegando incluso a superar en número de habitantes a Colmenar de la Sierra. Su iglesia se surtió de buenos ornamentos. Los servicios aumentaban y la población vivía ya a un nivel superior al de otros tiempos pasados. Fue entonces cuando se hizo el Catastro del Sr. Marqués de la Ensenada, que nos da unos importantísimos datos sobre la situación y vida de El Bocígano y su comarca en el siglo XVIII. Por entonces, nuestro pueblo aún dependía de Colmenar junto con otras aldeas. En 1750, las aldeas dependientes de Colmenar de la Sierra eran:

- El Bocígano

- Peñalba de la Sierra

- Cabida

- Pinarejo

- Bustar

- La Hiruela Vieja

- La Vihuela

- Corralejo


Éstas aldeas formaban una jurisdicción, término y alcabatorio, concejo, curato y dezmería. Y pertenecían desde hacía ya tiempo al Marqués de Montesclaros

Como vemos, ya no existe Sinredalta ni se hace mención de ella como despoblado. Aparece sin embargo en los documentos catastrales de ésta época un caserío llamado SANTUI. El caserío de Santui o Santuy fue un antiguo convento medieval que estaba situado muy cerca de Bocígano, al borde de la carretera o camino que une El Cardoso con nuestro pueblo. A pesar de su desaparición como monasterio, en aquel lugar vivía gente en el siglo XVIII e incluso había un sacerdote para atenderle.

El término municipal de entonces (año 1750) era la unión de todas las aldeas y medía entonces aproximadamente, de Oriente a Poniente legua y media; de mediodía a norte (S. a N.): 3 leguas y de circunferencia: nueve leguas. Para andar de parte a parte, debido a lo áspero del terreno, se necesitaban trece horas.

"Lo ocupan en mayor parte sierras, peñascares, barrancos inútiles, etc.", según nos dice el catastro.

Por entonces, lindaba al este con el término de Campillo de Ranas y El Vado, al oeste con La Hiruela de Buitrago y El Cardoso, por donde atraviesa el río Jarama. Al sur, con la Puebla de la Mujer Muerta (hoy Puebla de la Sierra) y al norte con el de Riofrío de Riaza. Bocígano perteneció a la tierra de Sepúlveda, Obispado de Toledo, arciprestazgo de Uceda y partido judicial de Tamajón.

 

***

Ya en éstos años se cultivaban hortalizas y amplios cultivos de lino. También árboles frutales, secano, etc. La industria de los molinos estaba en pleno rendimiento y ya se citan apellidos de propietarios de molinos y colmenas. El esfuerzo de los habitantes de Bocígano por el desarrollo de su pueblo ya estaba dando sus frutos.

Había en ésta época en Bocígano:

- 22 caballos y yegüas donadas

- 16 potros y potras

- 4 mulas domadas

- 93 vacas

- 58 cerriles de novillos y novillas

- 30 pollinos domados

- 82 cerdos y cerdas

- 1.200 carneros

- 2.900 ovejas

- 1.400 corderos

- 161 machos cabríos

- 642 cabras

- 82 primales (oveja de un año)

- 244 chivos

 

Esta lista nos da una idea de la riqueza que experimentó el pueblo. Las extensas praderas y dehesas alimentaban al gran número de caballos, vacas, etc. que pacían tranquilamente por la naturaleza.

En cuanto a los habitantes del pueblo, superaban de sobra los doscientos e incluso puede que los trescientos. Es muy difícil saberlo con exactitud pues ya he dicho que únicamente se contaban los ."vecinos pecheros".

Esto era así en 1750:

PUEBLO

VECINOS

VIUDAS

Bocígano

Bustar

Cabida

Hiruela Vieja

Peñalba

Corralejo

La Vihuela

Pinarejo

Colmenar

52

7

27

13

49

15

1

6

41

6

1

2

-

8

2

-

-

-

Se ve que Bocígano ya era el más poblado, incluso más que su capital, Colmenar. Nuestro pueblo ya era así:

Tenía Bocígano:

- 60 casas

- 11 casas huecas (sic)

- 1 solar

 

Había asimismo taberna y un médico cirujano que atendía además a otros pueblos cercanos. Bocígano comenzaba a superar a Colmenar en servicios y equipamientos. La historia en pleno desarrollo continúa. Sonaban los apellidos de los vecinos y las familias más acomodadas del pueblo: Los Vicioso, los Serrano y los Palomino.

OFICIOS ARTESANOS Y TRADICIONALES

OFICIOS ARTESANOS Y TRADICIONALES

Como ya hemos visto, en Bocígano, los primeros pobladores debieron ser pastores trashumantes, y alrededor de esa actividad ha girado la vida del pueblo durante mucho tiempo. En el Catastro de la Ensenada se califica a casi todos los cabezas de familia como "labradores", pero era el ganado bovino y ovino la principal ocupación de los habitantes del pueblo.

El terreno montañoso era también propicio para la instalación de colmenas, cuyas abejas acudían a las flores de las matas silvestres.

Asímismo, los ya menciconados oficios de artesanía como el herrero, el fabricante de carbón, el molinero y el tejedor, atendían de servicios tan necesarios al pueblo.

Veamos a continuación las tiendas, oficios artesanos y cultivos que tenía Bocígano en el siglo XVIII:

 

Las colmenas

Había en Bocígano un total de 23 colmenas que estaban situadas por los montes para que las abejas acudieran a libar las flores de los matorrales y plantas silvestres.

La labor de recogida de la miel y la cera se realizaba con los tradicionales métodos de rotar los panales ó simplemente sacándola con utensilios para el caso, y ocupaba a las familias de los propietarios durante la época de la recogida. Actualmente aún se colocan colmenas nuevas en Bocígano.

Fraguas y herreros

Había también herreros, un oficio cuya labor era tan necesaria entonces a la hora de fabricar cualquier cosa y tener que usar clavos, herramientas etc. Asímismo y naturalmente, las herraduras de los borricos, mulas y caballos, que eran el principal medios de transporte por aquellos tortuosos caminos y veredas se hacían en las tres fraguas existentes en Colmenar, Bocígano y Peñalba. Las viejas fraguas de la sierra fueron un elemento muy típico en todos éstos pueblos.[1]

El hierro se traía de lejanos lugares ó bien se aprovechaban hierros viejos del propio pueblo, pues existía un tendero de quincallería del que ya hablaré más adelante, que se dedicaba a los cacharros y objetos de metal.

Existía un herrero en Colmenar, uno en Bocígano y uno en Peñalba de la Sierra. El de Bocígano era Blas Palomino.


Fabricantes de carbón

En Bocígano había dos fabricantes de carbón vegetal o cisco. A ésta actividad se le llama "carboneo". La fabricación de carbón vegetal servía incluso para exportarlo a otras comarcas, transportándolo en mulas dentro de unas alforjas, montañas abajo.

El carbón vegetal tiene varias formas de hacerse según las regiones. En Castilla la Nueva, que es la tierra que nos ocupa, lo usual es amontonar ramaje, prenderlo fuego hasta que arda bien e irlo apagando para evitar que se haga cenizas, echándole agua. Después, se deja secar y se ensaca.

El carbón vegetal es un excelente medio de calefacción cuando es encendido en los braseros, para combatir los fríos.


Molinos y molineros

Estas sencillas y antiquísimas construcciones de piedra en mampostería enmarcan una de las industrias más antiguas con que cuenta el Bocígano y su comarca.

En el siglo XVIII había en la zona bastantes molinos. Hoy en día sólo quedan en pie y en desuso tres y varios están en ruinas o únicamente queda la presa de mampostería que servía para retener el agua del río.

Había en Colmenar un molino con su casilla en el río Jarama. En el arroyo del Cañamar había otro molino que pertenecía a Pedro Bernardo, Eugenio Serrano y Francisco Serrano. Todos ellos eran vecinos de El Bocígano, pero este molino estaba y aún hoy está situado en Peñalba de la Sierra, en el citado arroyo del Cañamar.

Luego existían numerosos molinos, uno de los cuales no funcionaba por estar desbaratada la presa y otro por estar inundado. Este último se dice que era de una sola piedra o muela.

Existían otros dos, uno propiedad de Pablo Bernal y Pedro López y por último, el molino del Batán, llamado así por estar en la confluencia del arroyo del Batán con el río Berbellido. Era propiedad de Juan López y Rafael Serrano, vecinos de El Bocígano.

La función de éstos molinos es de moler cereales para hacer harina y su forma de funcionar es por medio de la energía hidráulica conseguida a partir del agua de los arroyos, estancada mediante toscas presas de piedra en mampostería. El total de los molineros en todos los pueblos de la zona, incluído El Bocígano era de nueve.


Los tejedores y el sastre

Para confeccionar las ropas de los campesinos, hacer sábanas, mantas, alforjas, etc., existían tejedores y un sastre en El Bocígano.

El principal material que se usaba para tejer era el lino. Existían lugares en donde crecía lino y éste se recogía y se preparaba para tejerlo en los telares. En un documento de 1786 se dice que "Los fabricantes son tejedores de lienzos de lino".

Hacia mediados del siglo XVIII, había tres tejedores en Bocígano. Estos eran: Pedro Bernardo, Manuel Vicioso y Tomás Gordo.

Pero llama la atención la existencia del sastre de Bocígano, quién hacía un gran servicio a los vecinos, haciéndoles el traje en el mismo pueblo, lo cual nos indica cómo la ropa que se usaba de forma tradicional en éste lugar era totalmente autóctona.


Los cirujanos y médicos

No tenemos datos sobre las enfermedades que predominaban en ésta época en el pueblo en particular, pero bien pudiera valer una lista de las que padecían los de Montejo de la Sierra y Buitrago, a no más de 30 Km. de distancia, que muy probablemente serían las mismas que en El Bocígano. Estos males solían ser las fiebres tercianas (que aparecían cada tres días), los dolores de costado, reúmas, hinchazones y dolores de muelas[2].

Observando el cuadro de enfermedades de los pueblos de la sierra, vemos que éstas comarcas eran bastante menos propensas a las enfermedades infecciosas porque el frío de las montañas y el clima influía bastante en ello. En los pueblos del llano es más propio que se diesen casos de infecciones intestinales y del estómago, provocadas por el mal estado de los alimentos y agua en estaciones calurosas. En cambio, en la sierra, las enfermedades más comunes eran los dolores e hinchazones provocados por el frío.

En Bocígano residía un cirujano y en Colmenar otro. Estos dos médicos atendían todos los demás pueblos de la zona. El cirujano se ocupaba además de las labores de barbero, es decir, afeitar y cortar el pelo a la gente y sacar muelas a los que hiciere falta. Sabemos también que el cirujano de Bocígano atendía también al madrileño pueblo de La Hiruela de Buitrago.

En el arroyo de las Salineras, de la Hiruela, crecía una hierba llamada carqueja o retama humilde que se decía: "Cuio uso y utilidades para la medicina, escribió una Disertación el Rmo. Sarmiento. La agua cocida con ella es sudorífica a el modo de las aguas minerales sulfúreas y cura tumores, abscessos y otros géneros de males y la bienen a buscar de Madrid y otras tierras"[3].

Estas plantas medicinales serían usadas muchas veces por el cirujano de Bocígano-La Hiruela.

Los cirujanos eran personas bien preparadas para la modesta medicina de entonces gracias a una ley que promulgó Felipe II en el siglo XVI sometiendo a los aspirantes a cirujanos a severos exámenes teóricos y prácticos.

En el siglo XVII, continuaba atendiendo a La Hiruela el cirujano de Bocígano. Pero desconocemos de qué médico era subordinado, pues todos los cirujanos tenían a un médico como jefe de zona.

Por último, en el siglo XIX, en 1850, se nos dice que las enfermedades más comunes en Bocígano eran el reúma y el dolor de muelas.

 

Los sacristanes

La figura del sacristán era también muy importante en éstos pueblos. No sólo atendía la iglesia, sino que en muchos casos, hacía de maestro de primera letras.

No tenemos datos sobre que hubiere maestros en Bocígano en el siglo XVIII, por lo cual, seguramente era el párroco o el sacristán el que enseñaba a leer y escribir, etc. a los niños del pueblo; cosa usual en los pueblos sin maestro de la época.

Aparte de tocar las campanas y ayudar a misa, el sacristán cumplía varias funciones más. Había un sacristán en Bocígano, otro en Peñalba y otro en Colmenar de la Sierra. Al de Bocígano le pagaban 250 reales de vellón por su trabajo en los entierros, aniversarios y funciones.

 

Tabernas y taberneros

Había una taberna en Bocígano, otra en Colmenar, otra en Peñalba y otra en Cabida.

Podemos imaginar que eran pequeños establecimientos con su suelo de tierra, un ineterior de piedra, vigas de roble viejo y cubas y pellejos llenos de vino, ideales para tertulias con los amigos y hablar de los temas del pueblo: que si la caza, que si las cosechas, los lobos, el estado del tiempo... Sería allí donde, a la luz de los candiles donde se bebería vino junto a los vecinos tras las faenas del campo, en las frías tardes del invierno montañés.

Hoy en día existe una taberna en el Bocígano, que es a la vez tienda de comestibles, de cacharros y diversos artículos.

 

Tienda de aceite, pescado y panadería

Existía en El Bocígano también una tienda en la que se vendían éstos productos. Sorprende lo del pan, pues Bocígano fue tradicional que el pan lo hiciesen los propios vecinos en un horno colectivo que había en la cuesta que baja a la plaza.

El aceite se traía de otras comarcas. El pescado no hacía falta. En el río Berbellido siempre se han pescado excelentes truchas. De todas formas, no faltaría entonces el bacalao seco y los salazones.

 

Ni mesón ni carnicería

En éstos tiempos, no había en Bocígano ningún mesón para viajeros, pues ello quizá se consideraba innecesario al no ser lugar de paso habitual hacia ningún lugar. Tampoco había tienda de carnes, ya que casi todos los vecinos tenían ganado y sabían hacer matanza y despiezar la carne por sí solos.

Tan sólo se mataba de forma "colectiva" en los días de fiesta ó cuando había enfermos que necesitasen carne fresca extra para reponer fuerzas y vencer la enfermedad. Cuando era fiesta se mataba un carnero y cuando había enfermos se mataba uno cada ocho días. De éstos últimos carneros podía comer cualquiera que lo necesitase.


OTROS OFICIOS

Había además en Bocígano un arriero que se dedicaba exclusivamente a ello y un tendero de quincallería. El quincallero comerciaba con herrajes, metales, calderos, sartenes viejas, clavos, herraduras, etc.

 

***


LA CASA DE LOS POBRES

Una aspecto curioso de éstos tiempos es la "casa de los pobres", situada en Colmenar de la Sierra, que por entonces era pueblo capital de El Bocígano, por lo cual también concierne a ésta localidad.

La Casa de los Pobres estaba sostenida por el ayuntamiento y se trataba de un local para que se recogiesen en él los pobres sin hogar de la comarca. A juzgar por la descripción que de él se hace, el hogar debía de ser tan pobre como sus moradores, pero al menos tenían un techo para cobijarse. La descripción de la casa de los pobres es:

"Hay una casa para que se recojan los pobres y se compone de un cuarto, cocina y portal. No tiene cama alguna y su renta es de 21 reales".[4]



[1] Cerca de El Bocígano hoy en dia podemos ver la fragua-museo de Horcajuelo de la Sierra (Madrid), un interesante ejemplo de el aspecto y funciones de éstos talleres tradicionales en la zona.

[2] - "Buitrago y su tierra" (Matías Fdez.)

[3] - "Op. Cit.": (Matías Fdez.)

[4] Catastro del Marqués de Ensenada, 1750, Prov. de Guadalajara

ORIGEN DEL NOMBRE

Origen del topónimo

Es difícil averiguar de dónde viene la palabra "Bocígano". No obstante, hay pistas que nos pueden ayudar a saberlo.

En Segovia existen dos pueblos llamados Bocigas y Boceguillas. En Cuenca hay otro llamado Buciegas, cuyo nombre es similar a Bocígano.

El origen, seguramente es el mismo y significa "Buey". Las raíces son "Bos" > "Buey"[1], y con toda seguridad alude al ganado bovino abundante en el pueblo y a sus corralizos. Bocígano, por tanto, significaría "lugar de bueyes", al igual que el nombre del citado pueblo conquense de Buciegas.

De todas formas, la toponimia es siempre un tema muy complicado, pues siempre hay variaciones, deformaciones de palabras, raíces latinas, árabes, etc.., que pueden prestar a confusiones, aunque lo más seguro es que "Bocígano" viene de "Buey".



[1] "Heliodoro Cordente, toponimia conquense".

LAS FAMILIAS Y POSESIONES EN BOCIGANO HACIA 1750

LAS FAMILIAS Y POSESIONES EN BOCIGANO HACIA 1750

En el Catastro del Marqués de la Ensenada se recoge a todos los vecinos de El Bocígano y sus esposas e hijos, e incluso a los criados. Ello nos muestra una serie de aspectos y curiosidades que nos acerca a conocer un poco más a los habitantes del pueblo de entonces.

Vemos que los apellidos se repiten con frecuencia, siendo lógico, en un pueblo tan pequeño. Por ejemplo, hay un dato curioso, y es que en muchas familias, los hijos son a veces un poco "tardanos", es decir, que los padres los tienen a una edad un poco avanzada. En otras familias, como era usual en épocas antiguas, se tienen muchos hijos, el primero nace siendo los padres muy jóvenes y el último cuando los padres son mayores.

Pongamos por ejemplo a la familia Serrano: Juan Cruz Serrano, labrador, de 40 años de edad, estaba casado con Ana Alonso, de 31 años. Sus hijos eran: María, de 3 años y Manuela de medio año. Aquí vemos la amplia diferencia de edad entre el marido y la mujer, pero también hay que advertir que las edades mencionadas en los catastros de éstas épocas nunca son exactas, excepto las de los niños, porque en aquella época era difícil llevar la cuenta de la edad de uno, pues el modo y circunstancias de vida hacían que se perdiese el interés y la atención hacia el año en que uno nació, que acababa muchas veces por olvidarse. Para elaborar los catastros, simplemente se les preguntaba oralmente a las personas. Tan sólo la verdadera edad de los habitantes estaba registrada en los libros de bautismo de la iglesia y quizá más de uno se llevase una sorpresa al ver en uno de ésos libros su edad y el margen de error de la que él se atribuía. Los niños, por ser su edad más corta, era más sencilla recordarla.

Así vemos por ejemplo el exagerado caso de la familia de Francisco Espinosa. En el registro se cita a D. Francisco Espinosa, labrador, de 75 años, casado con María Pérez de 67, con una hija de 21 años y un hijo de 19. Parece muy raro que la mujer tuviese a éstos sus primeros hijos con más de 55 años de edad. Seguramente se trata de alguno de los mencionados errores en la cuenta de las edades.

Una de las familias con varios hijos es la de Antonio Pérez, labrador de 46 años, casado con Antonia Vicente, de 44. Sus hijos eran Salvador, de 14 años; Antonio, de 6; Angela, de 10 y Juana, de 8. Y como éstas, otras muchas familias con varios hijos de edades comprendidas entre 0 y doce años.

Bocígano tenía una considerable población infantil. En aquella época se necesitaría una escuela de primeras letras para enseñar a los niños a leer, escribir, etc. No tenemos noticia sobre que hubiese ningún maestro en ésta época (1750) ni en El Bocígano ni en ninguno de los otros pueblos lindantes, pero había para atender todos los pueblos 3 sacristanes. Uno vivía en Colmenar, otro en Bocígano y el otro en Peñalba. En aquella época y particularmente en un lugar recóndito como ésta zona, los sacristanes eran los que en muchos casos, se ocupaban de enseñar a leer, escribir, sumar, etc. a los niños de los pueblos, también el cura párroco desempeñaba ésta tarea en los pueblos en los que no había maestro o era difícil mantenerlo con el dinero del Ayuntamiento y limosnas de los padres.

Para ofrecer algunos datos más sobre familias de Bocígano en el Siglo XVIII, citaré algunas más:

  • Marcos García, labrador, 49 años, casado con Francisca Serrano, de 46; hijos:, Bernardo, 23 años (trabajaba cuidando ganado), Agustín, de 17 años, Francisco, de 20 y Misericordia, de 14.
  • Familia de Juan Fernández, labrador, 33 años, casado con Manuela Fonseca, de 26, hija: Juana, de 4 años.
  • Familia de Joaquín Serrano, de 36 años, casado con Mariana Rodríguez, de 36, sin hijos.
  • Familia de Juan López, labrador, de 58 años, viudo, hijos: Marcos, de 23 años, Pastor, de 12 años, Juana de 20 años y Eugenia de 15.
  • Familia de Francisco Hélices, casado con Paula Serrano, hijos: Marcos de 12 años y Gabriel de 4 años.
  • Familia de Alonso García, labrador de 40 años, casado con María Diez, 40 años, sin hijos. Tenían un criado que se llamaba Jerónimo, de 15 años.

El concepto de "criado" lo debemos entender como "empleado para cuidar huerta y ganado".

Lo más seguro es que Jerónimo fuese huérfano y viviese en casa de Alonso y María, quienes lo cuidaban como si fuese de la familia.

En El Bocígano había un total de 58 familias en 1750.

Un pequeño huérfano: León Díez

Uno de los 52 vecinos "pecheros" de Bocígano era León Diez, de 12 años que se le cita como "soltero". Este niño pasó a ser contado como "vecino" porque sus padres, que se llamaban Manuel Diez y Catalina Fernández habían fallecido, dejándole a él y a sus dos hermanos con una buena herencia de tierras y una casa en el pueblo.

Al ser aún muy joven, León tenía como tutor a su hermano Juan Diez, de 30 años, casado con Bernarda Vicioso. El matrimonio no tenía hijos. Es muy posible que León viviese en su misma casa con ellos. La casa de Juan y León Diez está repartida por la herencia de sus padres, y a su vez con su hermana de 15 años.

La casa propiedad de León Diez está descrita así: "2 cuartos en bajo y cámara en alto. Linda con la calle Real y con la Callejuela".

Juan Diez nos describe la casa así: "Tiene dos partes: Vivienda en bajo, una cocina, caballeriza, un guardo, la mitad de la cámara y la mitad del portal es lo que me tocó a mí". Lo cual indica que la casa de Juan está repartida entre otros: su hermano León y la hermana de 15 años. Lo difícil de averiguar es dónde vivía cada uno, pues en el catastro se menciona la posesión. Lo más seguro es que León Diez, al tener a su hermano como representante legal y tutor, viviese con él y con la mujer de éste.

León Diez, a sus doce años era en 1750 el "vecino pechero" más joven de Bocígano.


Una observación curiosa

En el catastro de la Ensenada se ve que pese a lo pequeño del pueblo, a su situación recóndita, etc., los habitantes en su mayoría saben escribir y firmar con su nombre, en una época en que el analfabetismo era muy alto entre la gente rural.

Hubo quien a primeros del siglo XX observó que en las zonas de clima duro, el analfabetismo era más bajo que en las zonas llanas. No puede asegurarse con certeza, pero puede hacerse un estudio que analizase el porcentaje de personas que sabían leer y escribir en Bocígano y si era alto o bajo con respecto a otros lugares, etc. Lo que parece seguro es que los niños de Bocígano estaban bien atendidos en su educación de letras y números allá por entonces.

FAMILIAS CON MUCHAS PROPIEDADES

FAMILIAS CON MUCHAS PROPIEDADES

Como ya he dicho, en Bocígano comenzaban a surgir labradores y ganaderos adinerados que poseían muchas tierras y ganado. También había quién podía sentirse orgulloso de ser dueño de alguno de los típicos molinos harineros que se hallan en la margen del río Berbellido. Uno de los labradores más señalados era por ejemplo, D. Francisco García, de 40 años, casado con María, de 42 años. Éste señor poseía dos casas en el pueblo y era de los labradores más ricos de aquella época. Sus hijos eran: Martín, de 16 años; Miguel, de 14; Cándida, de 12; Francisco, de 9 y Juan, de 6.

La descripción de una de las casas de Francisco González nos dice que tenía "portal, tres cuartos, caballeriza y horno. Tenía de frente 30 pies de fachada, 45 de fondo, con abrotes para encerrar el fruto". La otra era "una vivienda baja, que consta de portal, 1 cuarto, cocina y cámara". Asimismo, Francisco García poseía numerosas tierras por el término.

LOS CLÉRIGOS, SUS FAMILIAS Y PROPIEDADES

LOS CLÉRIGOS, SUS FAMILIAS Y PROPIEDADES

El cura párroco de Bocígano era en 1752 D. Agustín López, de 32 años de edad. Tenía el rango de Vicario de Bocígano y sus anejos (Santuy, Bustar, Pinarejo, etc.). Su familia era una sobrinilla llamada Agustina, de 2 años. Tenía de sirvientes a María Eusebio, de 26 años e Isabel Eusebio, de 16.

D. Agustín López tenía las siguientes posesiones en Bocígano: 1 huerto de mediana calidad para hortalizas, de 1/2 celemín. El huerto era de forma circular.

En el año 1750 estaba D. Fernando Suárez-Barrio como cura decano de la Parroquia de Colmenar y sus anejos. Tenía 37 años de edad. Vivía con su hermano Diego, que era estudiante, de 22 años. Sus siervientes eran un chico y una chica llamados Francisco Martín Ramos, de 20 años e Isabel Larraberza, de 23.

Otra de las familias de renombre en aquella época era la de D. Blas Palomino. La familia Palomino, de la que quedan descendientes hoy día en Bocígano, era también poseedora de bastantes tierras y otros bienes como por ejemplo, colmenas. Poseía D. Blas 2 colmenas de cera y miel. Tenía además una fragua, pues era herrero. Blas Palomino tenía 50 años y era padre de un chico de 13 años: Agustín Palomino.


***

La familia Serrano era propietaria de dos molinos, uno de ellos el famoso molino de "El Batán", al sur del pueblo. Asimismo, ésta familia poseía una colmena. También quedan descendientes de ésta familia hoy día en Bocígano.


***

Por último citaré a otras familias con oficios distintos a los de la agricultura y ganadería:

Familias de:

-Pedro Bernardo (poseedor de un molino y oficio tejedor).

-Manuel Vicioso (tejedor).

-Pedro de los Peres (poseedor de 11 colmenas).

***

En 1769, Bocígano seguía teniendo como anejos a las pequeñas aldeas de Bustar y Pinarejo. Ahora sí sabemos el número total exacto de habitantes que tenía. Había entre Bocígano y las otras dos aldeas un total de 332 habitantes, repartidos en 153 hombres y 179 mujeres. El mayor número de habitantes de ésos 332 correspondía a Bocígano, pues Bustar y Pinarejo sólo contaban con poco más de una docena de habitantes.

A finales del siglo XVIII, Bocígano y sus anejos aún pertenecían a Colmenar de la Sierra. Las aldeas pertenecientes a Colmenar eran ahora:

- Bocígano

- Peñalba

- Cabida

- Corralejo

- Bustar

- La Hiruela Vieja

- Santui

El total de habitantes de éstos pueblos y aldeas más Colmenar, era de 1.088 habitantes.

Bocígano era ya un pueblo más grande que Colmenar y con más habitantes y riqueza. La independencia de Bocígano con sus anejos de Bustar y Pinarejo se debió de producir poco tiempo después; debiendo alcanzar la municipalidad tras 1833, con la ley de ayuntamientos, al igual que muchos pueblos de España.

EL BOCÍGANO EN EL SIGLO XIX

EL BOCÍGANO EN EL SIGLO XIX

Tras 1833, como he señalado, se hizo la distribución general de términos municipales de España. Para entonces, Bocígano fue cabecera de municipio y se le dieron los límites que ha conservado hasta nuestros días.

La vida en Bocígano seguía en el siglo XIX más o menos igual que siempre, pero lógicamente se empezaban a ver cambios y mejoras que iban haciendo que en el recóndito pueblo de montaña se viviese con más comodidad. Una de las mejoras fue la aparición de la escuela.

Hacia 1850, Bocígano era así: Cabecera del Ayuntamiento cuyo término municipal medía 13 leguas. Pertenecía al Partido Judicial de Cogolludo del que distaba 7 leguas. Asimismo, pertenecía a la Audiencia Territorial de Madrid del que distaba 23 leguas.

El término limitaba al Norte con Riaza y Riofrío de Riaza (Segovia), al Oeste con El Cardoso de la Sierra y La Hiruela y al Este con Colmenar. En lo eclesiástico, Bocígano pertenecía a la Diócesis de Toledo y a la Vicaría General de Alcalá de Henares, de la que dista 17 leguas.

Las enfermedades más comunes eran el dolor de muelas y el reuma.

Tenía entonces el pueblo 70 casas, más un ayuntamiento, la iglesia y una escuela de niños de primeras letras, a la que solían acudir 20 niños y niñas. Estaba dotada con 130 reales para su sostenimiento económico.

La iglesia parroquial era la misma de siempre y que hoy conocemos: Santa María la Blanca. Estaba entonces servida por un párroco. También se dice, que dentro del término se encontraban fuentes de muy buenas aguas, las cuales aún funcionan hoy día.

***

Entonces se seguía haciendo carbón vegetal con las ramas y leña de los abundantes bosques de roble y brezo.


***

Los caminos que había entonces eran los que conducían a Riaza y Buitrago. ¿Carreteras?; imposible que en un terreno tan severo las hubiese entonces. Para ir a los pueblos inmediatos como Colmenar, Cabida o Peñalba había simples veredas en mal estado. Se viajaba a pie o en burro.

Respecto a la comunicación Bocígano con otras comarcas y provincias, el correo se recibía los sábados en la administración de Buitrago de Lozoya. Quién quisiera recoger una carta, debía trasladarse en burro o caballo hasta Buitrago para buscarla. Del mismo modo, quien quisiera enviar una carta a alguien, los sábados debía marchar a depositarla en la administración de correos de Buitrago.

La industria se reducía a un sólo molino harinero, lo cual sorprende, pues apenas cien años antes, funcionaban muchos. También estaba el carboneo.

La población de Bocígano era ya de 290 habitantes en 1850. El capital de producción era de 1.636,300 reales y pagaba de impuestos 69,993 reales.

Durante el comienzo del siglo XIX observamos que tanto Bustar como La Hiruela Vieja desaparecen del mapa sin dejar rastro. En 1850 ya es imposible encontrar ningún topónimo o dato sobre ellos. Debieron despoblarse y arruinarse por completo, pues no figuran ni siquiera como despoblados anejos a otros. Respecto de Santui, se le cita como caserío. Peñalba y Cabida constituían ya sendos ayuntamientos independientes.

***

La vida siguió hasta nuestros días en Bocígano. Las circunstancias y situación municipal siguieron siendo las mismas.

En 1900, la población de El Bocígano era de 279 habitantes. En 1940 se construyeron un edificio nuevo para el ayuntamiento y las escuelas.

Hacia 1958, la situación de El Bocígano era la siguiente: En lo jurídico seguía perteneciendo al partido de Cogolludo. En lo eclesiástico pertenecía ya a la diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

El término municipal medía 43,90 km2. de extensión y lindaba con los de La Hiruela, El Cardoso, Riaza, Riofrío, Colmenar y Peñalba.

Ya se había arreglado y mejorado la carretera que conduce a Buitrago a través de El Cardoso, Montejo de la Sierra y Gandullas.

El agua se recogía ya de una fuente situada en la plaza, la cual provenía de un manantial. Actualmente dicha fuente sigue en el mismo lugar.

Se contaban un total de 1.500 hectáreas de árboles (robles, brezo, etc.). La fauna era la que siempre ha abundado por aquí; zorros, lobos, jabalíes, conejos, perdices...

La agricultura de regadío y secano en pequeñas parcelas seguía teniendo importancia, así como el ganado lanar y vacuno.

Respecto a la industria, en éste año de 1958 funcionaba aún un molino de pienso de los tradicionales. Había ya dos tabernas en las que se vendían además muchos otros objetos de uso cotidiano, como es usual en los pueblos pequeños.

En cuanto a las comunicaciones, aparte de la recién arreglada carretera, el coche de línea más cercano paraba en Montejo de la Sierra, a 20 kms. Había también a nivel local dos bicicletas de propiedad particular, pero que es de imaginar que para determinados casos las usaba cualquier vecino pidiéndolas prestadas a sus dueños.

El servicio de correos estaba atendido por un "peatón" que debía ir a recogerlo a la administración más cercana y llevar periódicamente las cartas a Bocígano.

Estaba Bocígano formado por 75 edificios, 47 de ellos destinados a vivienda. En cuanto a los caseríos diseminados, eran en total 11 construcciones entre viviendas y corrales. Había en el pueblo además una posada para alojamiento de transeúntes viajeros. También estaba la escuela mixta, emplazada en el edificio nuevo, construido en 1940. Bocígano estaba atendido por un médico y en la iglesia un párroco. El total de habitantes en 1958 era de 200.

Apellidos Extraños

Se dice que durante la guerra de la Independencia de 1808, unos soldados del ejército invasor desertaron al pasar por Buitrago de Lozoya y se internaron por las montañas hasta llegar a El Bocígano, en donde algunos se quedaron a vivir con la intención de rehacer sus vidas e integrarse en España.

Esto al menos, fue lo que le contaron los ancianos de El Bocígano al montañero guadalajareño Jesús García Perdices cuando visitó el pueblo en 1977 y le llamo la atención la existencia de supuestos apellidos extraños entre algunos de los vecinos.

Estos apellidos, según dijeron, eran de origen polaco. Este es un curioso dato que poseemos sobre Bocígano durante los orígenes del siglo XIX y la guerra de la Independencia. Pero es poco probable su exacta certeza.

LA DISMINUCIÓN DE LA POBLACIÓN

LA DISMINUCIÓN DE LA POBLACIÓN

Desde 1950, Bocígano ha sufrido, al igual que muchos municipios rurales de España, una emigración de sus habitantes jóvenes.

Esta emigración se debía a varios factores que ahora no analizaré con detalle. Que si la ciudad atraía a los jóvenes, que si deseaban empleos más remunerados, que si no querían trabajar el campo...

En 1960, en Bocígano se alumbraban con candiles porque no había electricidad. Tampoco había agua corriente en las casas, se conformaban con ir a recogerla a la fuente. Sus habitantes siguieron así hasta 1980.

Mientras que en la mayoría de los pueblos la electricidad se instaló hacia 1920, en Bocígano no se puso hasta 1981. Imagínense la diferencia de nivel de vida de cualquier pueblo con energía eléctrica y Bocígano sin posibilidad de conservar los alimentos en un frigorífico, ahumándose con los candiles por las noches y sin agua corriente, con los consiguientes problemas de higiene.

¿Se hubiera frenado el proceso de emigración si se hubiese dotado al pueblo de mejores servicios en la decada de los 60?. Quizá sí, aunque siempre es arriesgado hacer hipótesis con respecto a qué hubiera pasado si.....

Lo realmente triste es ver la degradación de la demografía en Bocígano en éstos últimos 50 años. El número de habitantes decrece de una forma espantosa y parece que el pueblo va a desintegrarse. Todos los municipios rurales sufrieron en mayor o menor medida, pero El Bocígano y otros parecidos padecieron un varapalo bastante fuerte, llegando incluso algunos a despoblarse en la parte del Ocejón, a pocos kilómetros.

Efectivamente, Bocígano no se llevó la peor parte. Pueblos aún más internados en las montañas como Peñalba y Cabida quedaron aún más aislados. Otros, ya en la parte de la zona de los "pueblos negros" como La Vihuela, Corralejo y Roblelacasa, quedaron literalmente vacíos, habiéndose recuperado hoy día afortunadamente, excepto La Vihuela.

El montañero Jesús García Perdices, conocedor de ésta zona, nos habla de ésta manera tan triste al ver las ruinas de Roblelacasa en 1977:

"Esas chimeneas ya sin humo; ésas torres sin campanas son como dedos acusadores que nos señalan con dolor".

Los motivos de emigración obedecen a casos e historias muy particulares, pero, es sabido que el potencial ganadero de ésta comarca era muy fuerte. Los vecinos del cercano "pueblo negro" llamado Majaelrayo echan en algunos aspectos la culpa a los planes de reforestación de la zona que dieron al traste con la actividad ganadera y tuvo que irse mucha gente, pero el motivo fundamental del abandono de pueblos es el conocido fenómeno que impulsó a muchos a irse a otros lugares sobre todo a partir de la década de 1960.

Bocígano, afortunadamente no llegó a quedarse vacío, pero perdió el 90 por ciento de sus habitantes en treinta años. Todo el esfuerzo de siglos que había costado levantar el pueblo, ahora se venía abajo en solo tres décadas. Los que se fueron se asentaron en pueblos y ciudades mayores. Alcalá de Henares, Azuqueca, Getafe, Majadahonda...

No todos se convirtieron al modo de vida urbano. Hubo quienes se marcharon de Bocígano con sus ovejas y siguieron siendo ganaderos en otras localidades.


Evolución de la población de El Bocígano:

AÑO

HABITANTES

1769

1850

1990

1940

1950

1955

1960

1965

1994

332(1)

290

279

202

190

200

169

102

7(2)

(1) Más Bustar y Pinarejo

(2) Los días festivos y vacaciones regresan oriundos y visitantes y la población aumenta notablemente

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FUSIÓN DE BOCIGANO Y EL CARDOSO DE LA SIERRA

FUSIÓN DE BOCIGANO Y EL CARDOSO DE LA SIERRA

Debido a la emigración del campo a la ciudad y al abandono de pueblos, a comienzos de la década de 1970 existían en varias provincias de España numerosos municipios que a causa de su ya muy mermada población, les era muy difícil continuar su andadura económica y social como ayuntamientos independientes. Por éste motivo, se produjeron numerosas fusiones y anexiones de municipios con pocos habitantes a municipios mayores. Así por ejemplo, en la provincia de Cuenca, los municipios de Fuentesclaras, Navalón y Jábaga se unieron dando lugar a un territorio llamado "Fuentenava de Jábaga".

En 1970, ante la ya escasa población de varios pueblos de la comerca donde está el Bocígano, efectuó la fusión del termino municipal de El Bocígano con los de Cardoso de la Sierra, Cabida, Peñalba y Colmenar de la Sierra. Desde entonces, la capital de éste nuevo territorio municipal se estableció en el Cardoso de la Sierra, donde reside el alcalde y se encuentra la escuela ó colegio público unitario para los niños de éstos pueblos.

La sede de la alcaldía y secretaría, como hemos visto, está en Cardoso de la Sierra, pero cada pueblo de los que forman en actual municipio tiene actualmente un consejo independiente representativo propio.

¿Porqué no se estableció la capital en Colmenar de la Sierra como en los siglos pasados, cuando Bocígano no era aún independiente?. Seguramente porque Colmenar sufrió una recesión de habitantes tan tremenda como Bocígano. Paralelamente, el pueblo de Cardoso de la Sierra, al estar situado en un terreno más accesible y estar dotado de mejores vías de comunicación y servicios, se mantuvo con una población más estable y se convirtió en el pueblo más habitado de la zona y con mayor comercio y comunicaciones. Aún así, su número de habitantes no pasa de los 200.

La unión de los términos municipales de Bocígano, Cardoso, Peñalba, Cabida y colmenar formó un territorio de 186 Km2 de extensión.

En 1971 había en Bocígano una escuela con una maestra para enseñar a los ya pocos niños serranos que quedaban. En 1976 se menciona que Bocígano tenía escuela "unitaria"; quiere decir ésto que existía una escuela común para niños de varios pueblos. Lo que no queda claro es si ésta estaba situada en el propio Bocígano o bien estaba en Cardoso, como ocurre hoy día.

Actualmente, la única escuela que funciona para toda la comarca es la de Cardoso de la Sierra. Tiene el encanto de las escuelas rurales: Una habitación en el piso bajo del viejo ayuntamiento de piedra donde los alumnos de todas las edades del pueblo aprenden las materias entre el silencio de las montañas y las hojas de los robles y hayas.

EL BOCIGANO HOY EN DÍA

EL BOCIGANO HOY EN DÍA

Hacia 1981 se trajo hasta el pueblo una línea de electricidad y se colocaron varias farolas en las principales callejuelas. También se asfaltó la única carretera de acceso. Más o menos por entonces se hizo una pequeña red de cañerías para conducir agua a las casas.

Actualmente, El Bocígano es un pueblo que conserva el típico sabor serrano con sus casas de piedra y vigas de madera, su vieja iglesia, sus cuestas de tierra con su reguerillo en medio, el ambiente de montaña y el gris metálico de sus rocas. Todo ello combinado con recientes reformas y ligeras modernizaciones.

Cuenta el pueblo pocos habitantes censados oficialmente, pero en realidad Bocígano cuenta con muchos más residentes ocasionales, y son los que un día se tuvieron que marchar y sus descendientes. Ellos regresan a su pueblo los fines de semana y vacaciones. También acuden al lugar algunos visitantes ocasionales y bastantes el día de las Fiestas. Es entonces, cuando las callejuelas de tierra de El Bocígano vuelven a llenarse de personas charlando, niños corriendo y jugando, tiñendo con sus voces la atmósfera del pueblo y parece que las casas y la vieja torre de la iglesia se alegran y recobran vida brillando más. Es también entonces cuando los viejos hablan junto a la fuente y los jóvenes juegan al fútbol en la pradera mientras los caballos pastan de la hierba.

La aparición y extensión de la red de Internet ha permitido que muchos vecinos del pueblo que viven fuera hayan podido comunicarse fácilmente y crear foros, etc., enriqueciéndose y divulgándose notablemente la cultura y vida del pueblo. En 2006 ha llegado por primera vez el servicio de Internet a El Bocígano. La asociación cultural de Amigos del Olmo es una excelente iniciativa para la conservación del patrimonio cultural y ha creado recientemente una página web dedicada al pueblo.

El día de la fiesta de San Miguel, cuando se celebra el rito de "la Machada", se llena aún más el pueblo de gentes de varios lugares que acuden a ver la interesante celebración y con alegría a tomar las migas con chorizo.

Cuando pasan las nevadas y el frío del largo invierno de la comarca, se sacaban a la plaza unos columpios para niños que durante la estación fría permanecen guardados en el antiguo horno de hacer el pan.

***

Actualmente en Bocígano se producen a nivel casero algunos productos de matanza (chorizos, jamones, etc.) y también hay colmenas para elaborar miel de elaboración artesana.

Expectativas de futuro

Actualmente se han construido en el pueblo varias casas nuevas intentando respetar el estilo serrano de piedras de mampostería y en ellas han establecido su segunda residencia algunos descendientes del pueblo que regresan en vacaciones o también para nuevas personas que hayan escogido éste pueblo para descansar e incluso alquilar por épocas alguna vivienda.

A mediados de la década de 1990 se pavimentó la plaza, que hasta entonces era de suelo natural. Poco después se reconstruyó la fuente y el cerco del árbol de la plaza.

Funciona también una taberna desde hace un tiempo. Desde mediados de la década de 1990 el Bocígano está experimentando un cierto incremento de mejoras en su desarrollo y conservación, que culminan en la buena restauración de la iglesia hacia el año 2004, siendo inaugurada por el Obispo de Sigüenza en 2006. Parece que hoy por hoy, el pueblo está ya libre del fantasma de la despoblación que sufrió hace unas décadas.

Ojalá nuestro pueblo pueda continuar su historia que empezó hace siglos con unas cuantas chozas y unos pastorcillos, y en el futuro inmediato pueda ser un claro ejemplo más de vida natural y tipismo de la comarca para admiración de todos los que quieran comprender y querer a éste lugar. Se merecen un buen futuro éstos pueblos serranos que tanto lucharon en los siglos pasados para ser cada día mejores.

***

En 1998 el pueblo saltó por primera vez a los medios de comunicación al aparecer allí dos montañeros perdidos, cuya noticia fue seguida por los telediarios y periodicos de España. A continuación se reproduce la noticia literalmente desde "El Pais Digital":

 

 

"Los dos montañeros sobrevivieron tres días en la nieve, refugiados entre rocas y atrapados con ramas

"Nunca el miedo fue superior a la esperanza", dijeron los jóvenes, que no sufrieron dañosLos jóvenes perdidos en la sierra vieron pasar cuatro veces a los helicópteros que les buscaban


RAFAEL FRAGUAS (El pais), - Lozoyuela - 29/01/1998


Comenzaba a anochecer. Dos jóvenes se adentraron con paso cansino en la aldea de Bocígano, en la linde de la provincia de Guadalajara. Regresaban de una pesadilla vivida a 2.000 metros de altura, a 14 grados bajo cero y a 80 kilómetros de Madrid. "¿Sois vosotros los que estabais perdidos desde el domingo?". "Sí". "Venid para acá". Javier Giménez y Paco del Pozo, bomberos de la Comunidad presentes en el pueblo en labores de rastreo, comenzaron a despeinar al más alto de los dos recién llegados en un gesto de alegría. Luego los abrazaron. Eran Eduardo Bermejo, de 21 años, y Eloy Catalán, de 16, los dos montañeros perdidos durante tres días interminables entre la niebla, el viento y la nieve de la sierra de Ayllón (Segovia). Habían conseguido sobrevivir gracias a un aplomo especial que les permitió mantener la calma, administrar sus escasos alimentos (mandarinas, pan y espaguetis), dormir abrazados, nunca más de media hora cada uno, en huecos de rocas sellados con ramas y, sobre todo, darse mutuamente masajes para evitar la congelación. "La niebla nos traicionó en el pico del Lobo [2.263 metros de altitud]", dijo Eloy con una sonrisa. "Pero nunca el miedo fue superior a la esperanza", confesaron los dos jóvenes, aturdidos, pero a salvo y con sus familiares, en el parque de bomberos de Lozoyuela, donde fueron sometidos a un reconocimiento médico.

"Mirábamos adelante, atrás y a los lados y sólo veíamos montaña" dicen los alpinistas

Ellos desconocían la movilización organizada para rescatarles, que había congregado en las estribaciones de la sierra a sesenta guardias civiles y otros cuarenta efectivos de bomberos de la Comunidad, Protección Civil y de la Cruz Roja, así como cincuenta montañeros especializados que se presentaron voluntarios para colaborar en las tareas de rescate. Una de las mayores dificultades para localizar a los extraviados fue que la niebla creciente impidió durante tres días completos a los helicópteros de la Guardia Civil y del Servicio de Emergencia y Rescate de la Comunidad de Madrid sobrevolar por encima de los 1.700 metros de altitud y localizar su rastro, perdido a 2.000 metros. Ayer por la mañana, tras casi 40 kilómetros recorridos, en las inmediaciones de las abandonadas minas de oro, avistaron en cuatro ocasiones un aparato. Agitaron las manos y los brazos sin resultado.La jornada de ayer había comenzado para ellos con la determinación firme de alcanzar un pueblo en las faldas de la sierra de Ayllón. Se acercaba el atardecer y la extenuación comenzaba a apoderarse de ellos. Fue entonces cuando divisaron la aldea de Bocígano, habitada por nueve vecinos.

A paso lento, pero firme, apoyándose cada uno sobre un bastón de esquí, Eduardo y Eloy, enfundados en sus zamarras montañeras y con sus botas de marcha, entraron a la aldea por la calle de Hontarrón. En la plaza, se encontraban los lugareños junto con una patrulla de bomberos de la Comunidad y efectivos de la Cruz Roja. Dispositivos similares, se hallaban en pueblos contiguos como El Cardoso.

El atuendo rojo de Eduardo hizo creer a los bomberos, que se encontraban ante un colega. Pronto se dieron cuenta de que no era así. Tras los abrazos, fueron todos al bar de Juan Enrique Palomino quien les sirvió un café con leche. "Corto de café me lo pidieron", señaló el propietario.

Para calentar a los montañeros, les encendieron la estufa de gas y les dieron calcetines y calzado seco. "Se les veía sobrados, con mucha fuerza", comentó Iñaki Díez, veterinario de Bocínago. Tras relatar brevemente su peripecia, telefonearon a desde allí mismo a sus padres en Riaza. Apenas 40 kilómetros les separaban."

 

LA LEÑA

LA LEÑA

Una de las actividades tradicionales de la vida de El Bocígano ha sido la de cortar la leña. Esta, tan necesaria en las casas en época de frío para calentar las casas en los hogares de chimenea de campana y para hacer las comidas, la van a recoger los del pueblo por los abundantes bosques de robles de la zona. Los buenos serranos parten del caserío del pueblo con su pequeño hacha y cuerdas para formar los hatillos.

LA TRANSHUMANCIA

LA TRANSHUMANCIA

Una de las labores importantes que ha tenido Bocígano a lo largo de su historia es la de la transhumancia.

A lo largo de las cañadas, caminos y cordeles, los pastores de éstas tierras serranas han recorrido kilómetros y kilómetros para conducir su ganado, sus enormes rebaños a otras lejanas tierras para evitar los rigores del invierno.

La partida de los pastores transhumantes era algo cargado de emoción. Se iban muy lejos, y a pie. Hoy en día aún se practica la transhumancia en varios puntos de España, pero no son éstos tiempos los mismos que aquellos. Entonces se iban hijos y familiares a cientos de kilómetros y ni existía el teléfono ni el tren, ni el automóvil, que hoy en unas escasas horas te pone en el lugar que se necesite si surge algún problema. Se iban y no se sabía de ellos en muchas semanas, a no ser que enviasen alguna carta.

Partían con su zurrón cargado, conduciendo sus ovejas merinas. Los pastores transhumantes solían ser muchos de ellos mozos solteros. El recorrido no lo sabemos con exactitud, pero lo más probable y seguro es que tomasen un camino pastoril hasta Buitrago y allí enlazasen con la Cañada Real Segoviana que baja por toda la provincia de Madrid. Después, enlazarían con la Cañada Real Leonesa en tres posibles puntos: El Espinar (Segovia), El Escorial (Madrid) o bajando hasta Villamanta y continuando hacia el oeste hasta Las Rozas de Puerto Real por donde seguirían el camino. Una vez en la Cañada Leonesa, bajarían ya directamente hasta Extremadura, que era su punto de destino.

En el censo de Floridablanca del año 1786, se define así a los transhumantes de El Bocígano:

"Todos tienen como ocupación sus cortas labores. Los mozos solteros bajan a invernar a Extremadura con sus ganados merinos transhumantes".

Era la gran "aventura" de los jóvenes de El Bocígano para ver otros parajes, otros pueblos y lugares tan distintos de los suyos. A lo largo del camino se hospedaban en chozas, casillas, navas, majadas, etc. Casas pastoriles que todos los años esperaban a los pastores que venían de El Bocígano y sus pueblos cercanos conduciendo grandes rebaños que se alimentaban en los pastos y praderas del camino. En las chozas, al amor del fuego, recordarían su pueblo de origen, su familia, su novia...

La fiesta de despedida de los mozos que se iban era casi un ritual. De ella procede el actual rito de la fiesta de "La Machada".

Al finalizar el frío, desde el llano extremeño, con sus pueblos grandes y encalados, los pastores transhumantes volvían con sus rebaños de nuevo por las Cañadas Leonesa y Segoviana, hasta su tierra en donde les esperaba una calurosa y festiva acogida y recibimiento.

Recordemos una popular canción la canción que canta a los pastores transhumantes:

"Ya van los pastores a la Extremadura

y dejan la tierra

triste y oscura"

Qué alegría debía ser para los vecinos del pueblo cuando los pastores aparecían de nuevo bajando por la cuesta de la plaza de el Bocígano.


AGRICULTURA Y GANADERIA

AGRICULTURA Y GANADERIA

La actividad agrícola en El Bocígano se caracteriza por la explotación de parcelas de terreno de no muy grande extensión. Muchos de éstos cultivos se hallan cercados por unas pequeñas cercas de piedra, característica muy tradicional de las zonas montuosas en general.

Desde los orígenes del pueblo, los habitantes ya labraban la tierra y sembraban pequeñas cosechas de hortalizas en los huertos y también algunos que otros cereales. En el siglo XVIII, la agricultura en Bocígano era abundante. La mayoría eran tierras de regadío en las que se cultivaban varias hortalizas.

También se cultivaban linares de los que se extraía el lino para confeccionar tejidos. Éstos estaban produciendo continuamente y sin intermisión.

Había también sembraduras de secano con intermisión de un año sí y otro no para guardar el barbecho. El cereal más corriente era el centeno.

También existían unas hermosas plantaciones de árboles frutales que estaban situadas en el medio de las tierras y también a las márgenes. Los árboles frutales que había eran cerezos, guindos, perales, manzanos y nogueras o nogales.

La tierra se labraba y se ha seguido labrando hasta hoy con el tradicional arado romano arrastrado por una yunta.

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MEDIDA TRADICIONAL DE BOCIGANO

La medida tradicional de éstas tierras era el PUÑO, que está compuesto de 400 ESTADALES EN CUADRO.

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En el siglo XIX la principal producción agrícola del pueblo era de centeno, patatas y lino.

En el año 1960 había unas 6 hectáreas de regadío regadas por el agua de los manantiales. Las parcelas habitualmente son de una media de 30 áreas de extensión. Se cultivan en ése año patatas, coles y otras hortalizas.

El precio de una hectárea de tierra de regadío estaba en unas mil pesetas. En cambio, el de una hectárea de secano bajaba a las 150 pesetas.

En 1971 se cultivaban 60 hectáreas de secano, 2 de regadío y ninguna de legumbres. Actualmente se siguen cultivando algunos huertos.

Los huertos de El Bocígano suelen estar en terrenos inclinados y con pendiente, dado lo irregular del terreno. La tierra es húmeda y fértil, debido a los largos meses de nieve y humedad y a la abundancia de mantillo procedente de las hojas caducas de los árboles y matorrales.

Las actuales producciones agrícolas del pueblo son fundamentalmente para uso propio del agricultor.

Respecto a la ganadería, ya hemos visto el gran número de cabezas de ganado que había en Bocígano en el siglo XVIII. También hemos explicado la importancia del pastoreo transhumante.

En el siglo XIX seguía siendo importante la cría del ganado lanar merino y cabrío, además del ganado vacuno. Hasta entrado el siglo XX, el ganado más importante ha correspondido a la cría de asnos, chotos y vacas, cerdos y el ganado lanar. Hoy en día se crían en Bocígano cerdos, ganado vacuno, hermosos caballos y mulas.

BOCIGANO Y LA ARQUITECTURA POPULAR

BOCIGANO Y LA ARQUITECTURA POPULAR

Bocígano se halla en una zona en la que hay un determinado tipo de construcciones similares en los pueblos cercanos entre sí. Podemos incluírlo en el tipo de construcción que se da en la Hiruela, Montejo, Cardoso, La Puebla, etc. Se halla también muy cercano a la conocida comarca de los "pueblos negros", llamados así por estar hechos de lajas, un material pizarroso muy oscuro, pero no comparte exactamente éste tipo de construccion, aunque se aproxima.

La arquitectura característica de El Bocígano es de piedras oscuras en maspostería unidas entre sí con algo de argamasa, normalmente barro. Los mampuestos aparecen ligeramente careados ó concertados, es decir, que el constructor popular mataba aristas a las piedras para dejarlas más regulares y facilitar su colocación. En la mayoría de las casas, las paredes son enteramente de piedra, formando muros de carga anchos y consistentes.

Sin embargo, se da el caso de que en un determinado grupo de casas, aparecen unas vigas de madera en la parte exterior, formando una estructura de rollizos de madera que separa el piso bajo del piso superior y a la vez hace un curioso refuerzo en las esquinas.

Este tipo de estructura es un caso aparte que el arquitecto especialista en arquitectura rural Carlos Flores observó con asombro, pues es propio de la provincia de Soria. De todas formas, la arquitectura de Bocígano puede estar influída por otras al ser un pueblo por el que han pasado pastores transhumantes de otras lejanas regiones y haberse establecido aquí.

Las paredes exteriores de varias casas aparecen hoy diía encaladas ó enfoscadas de arena y cal ó cemento.

El número de pisos suele ser de dos: un piso bajo para la vivienda y otro alto para meter paja y grano, llamado "cámara"[1]. En otras regiones se llama sobrao o doblao.

Las casas no son todas iguales. En otras, el pajar está en un edificio aparte. Las cuadras están igualmente en portalones anejos a las viviendas. Lo que sí observamos es que en el siglo XVIII, todas las casas de que hace mención el catastro de la Ensenada, poseían siempre dos cuartos, cocina y caballeriza y cámara.

En ésos dos cuartos dormía la familia. La cocina es el lugar principal para pasar la mayor parte del tiempo: hablar, estar, comer, cocinar, etc..., junto al fuego.

Podemos ver algunos ejemplos de las descripciones de los habitantes de Bocígano sobre sus casas, hacia el año1750:

Casa de Alonso García

Es una vivienda baja con 2 cuartos, cocina con su horno, caballeriza y cámara. Situada en la calle de la Fuente.

Casa de Juan Cruz

Vivienda baja, 2 cuartos, caballeriza y cámara para meter paja que se come su ganado. Calle Real.

Casa de Marcos García

2 suelos (pisos), 1 cuarto en bajo, cocina con horno de pan. Cámara para meter paja y grano.

Casa de José Vicente

"Tiene dos cuartos en bajo, 1 cocina y horno para cocer pan. Mi casa tiene su cámara para tener algo de hierba para mi ganado".[2]

Casa de Gabriel Vicioso

2 suelos, 2 cuartos en bajo, cocina con su horno para cocer pan, caballeriza, "cámara para la hierba que cojo".[3]

Como vemos, en ésta época, lo usual era que cada familia se cociese su pan en su propio horno, pues muchas casas lo tienen. También es normal que el número de cuartos sea de 2. Los suelos eran de baldosa de barro roja en el interior.

Respecto de la cocina típica de éstas casas, es de chimenea de campana en la que suele arder la leña de roble, el árbol más usual por excelencia en la comarca.

Las casas típicas de entonces, son prácticamente las mismas de hoy en día, salvando las pequeñas reformas del interior que se han ido haciendo a lo largo del tiempo para hacerlas más cómodas. El sabor típico se sigue apreciando bastante cuando se ven las casas e incluso cuando entra uno en una cocina y se topa con un regimiento de chorizos y jamones colgados de las centenarias vigas del techo. Hoy en día muchas de las casas que se están construyendo nuevas en el pueblo son de estilo típico, imitando sus fachadas a las de las casas tradicionales en aspecto y materiales.

Del techo vamos a hablar ahora. Los tejados de Bocígano son de teja de barro todos ellos. La teja se coloca de forma normal, con los canales boca arriba y las cubiertas encima.

En otras comarcas de nieve abundante como en Segovia, sólo se colocan las tejas canales, pero en esta comarca, a pesar de la severidad del clima y de las nieves, se usa la teja completa. Este es otro de los aspectos que diferencia a Bocígano de los "pueblos negros" del Ocejón, pues éstos últimos tienen el tejado completamente a base de planchas de pizarra.

Existe un aspecto muy curioso, y es que los pueblos de la arquitectura negra rompen con la arquitectura de los inmediatamente cercanos. Este hecho no es propiamente único de ésta zona de Guadalajara, pues en la parte de Las Hurdes, en Cáceres, existen pueblos de características similares. Es evidente que el material (piedras negruzcas pizarrosas) es el factor determinante para que ése tipo de construcciones, pero ya sabemos que los habitantes de éstas comarcas iban a invernar con su ganado a Extremadura. Entonces, quizá podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Influyeron los pastores de Guadalajara en la arquitectura popular de Las Hurdes?.

Dejando la "arquitectura negra", a la que ya hemos dicho que Bocígano no pertenece, vamos por último a ver la disposición del pueblo, que es irregular, formando pequeñas callejuelas. En el centro de las mismas suele correr un reguero de agua.

Las casas son todas populares. Ninguna ostenta Blasón, ni pasado señorial alguno. El espacio entre casa y casa, es decir, la anchura de las calles es buena y está todo bien ventilado y sano. En algunos casos se forman callejones estrechos llenos de encanto.

El pueblo está situado en lo alto de un pequeño cerrillo, aunque las calles de la parte sur están en ligera cuesta abajo.

Al estar las vías de comunicación principales entrantes por la zona de la sierra de Madrid, es de suponer que el acarreo de ciertos materiales como las tejas y baldosas entrase por ésa parte.



[1] En la sierra Norte de Madrid y en la zona de El Bocígano, ya de Guadalajara; el nombre dado a ésta parte de la casa es siempre "Cámara"

[2] palabras textuales del dueño recogidas en el catastro

[3] Idem. a la nota anterior

LAS FIESTAS DE EL BOCÍGANO

LAS FIESTAS DE EL BOCÍGANO

En éste pueblo serrano escondido entre los bosques de roble y ríos y peñas, se celebra todos los años una de las fiestas patronales más interesantes y llenas de magia, tradición. Su nombre popular es "LA MACHADA".

Tradicionalmente, la fiesta y rito se celebraban siempre el día de San Miguel, 29 de septiembre; pero cuando el número de habitantes del pueblo comenzó a verse muy reducido, los vecinos del pueblo, seguramente reunidos en consejo, decidieron mover la celebración de la fiesta al último o penúltimo domingo del mes de agosto para que todos los del pueblo que no pueden vivir en él, puedan acudir a la fiesta sin problemas por el sabido motivo de que los vecinos que emigraron para trabajar, es difícil que pudiesen acudir los 29 de septiembre si caía en día laboral.

La fiesta de San Miguel tiene su parte religiosa y también una parte ritual, de varios siglos de antigüedad. A éste rito es al que realmente se conoce con el nombre de "Machada". La fiesta es preparada cuidadosamente y con ilusión por los vecinos, quienes se disponen para la celebración que durará dos días y una noche entera. En éste tiempo el pueblo vive momentos muy alegres, antiguamente por ser unos días de simpatía y fiesta y hoy en día, además de por eso, por el motivo de que es cuando más gente concurre el pueblo, llenándolo de vida.

Los protagonistas activos del rito de la Machada son:

Los machos: son los mozos del pueblo que se visten con unos chalecos de cuero y una correa con un cencerro colgando.

El mayoral: es el mozo de mayor edad o un hombre adulto que va con una vara larga de palo y con un chaleco de cuero.

El zagal: un mozo o muchacho que lleva una vara más corta que la del mayoral

 

OTRAS FIESTAS DE EL BOCIGANO

La ausencia de la mayoría de la gente durante el invierno, hace que ya no se celebren las varias fiestas que se hacían a lo largo de ésta temporada en Bocígano, quedando como única que se celebra, la Machada, que es una fiesta veraniega. Pero las otras fiestas de Bocígano eran también muy bonitas e interesantes y serán descritas en artículos posteriores.


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LA MACHADA

LA MACHADA

(Según la descripción de J. Ramón López de Los Mozos en 1985):

En el primer día se celebra el antiquísimo rito de las hogueras. Para ello, el mayoral da órdenes a los machos para que vayan a por leña al monte. Estos la apilan en el centro de la plaza del pueblo, para hacer después una hoguera. Se prepara también en la plaza una limonada.

Una vez encendida la hoguera, los machos se colocan en fila, agarrándose cada uno a la correa del de delante. Entonces, el mayoral da una orden con la vara y se coloca delante de ellos. El zagal lo hace detrás.

Inmediatamente después, la fila de mozos comienza a dar alocadas carreras por toda la plaza del pueblo, a la manera de un látigo serpenteante. Las carreras se hacen con mucha fuerza y si alguien osa cruzarse por entre los machos, se lo llevan por delante sin remedio.

El mayoral sigue dirigiendo a los machos. Los hace correr para acá y para allá, de un lado a otro, permaneciendo éstos siempre agarrados entre sí de las correas. El resto del público lo observa desde los rincones de la plaza.

Llegado un momento, los machos, a una orden del mayoral, comienzan a dar espectaculares saltos por encima de la hoguera.

Pasado un tiempo, la cadena se detiene bruscamente para descansar. Entonces, el zagal y el mayoral comienzan a tirar de la cadena de machos cada uno de un extremo, en sentido contrario y con mucha fuerza. Se produce una situación tensa, pues ninguno de los machos debe soltarse, de lo contrario el mayoral les castiga.

De repente, el mayoral alza su larga vara y golpea el suelo ¡pum!. En ese momento, los machos se tiran al suelo rendidos de cansancio.

Entonces, sale una persona de entre el público con una bota de vino en la mano y se lo ofrece a los machos, que beben para reponer fuerzas. Luego, se levantan de nuevo y continúan dando vueltas a la plaza. Estas carreras reciben el nombre de QUIEBROS Y REQUIEBROS.

Por la noche, a la lumbre de la hoguera, se procede a una simulación de "herrar" a los machos, como si fuesen cabezas de ganado.

Esa noche, los machos tradicionalmente duermen todos en una misma casa, aunque han de preparar los ingredientes de las populares "migas" para el día siguiente.

***

El segundo día, se celebra la Misa Mayor. Los feligreses llenan la iglesia. Al finalizar la misa, se hace una procesión en la que se sacan en andas las imágenes de San Miguel Arcángel y Nuestra Señora la Blanca, patrones del pueblo. Durante el acto, salen niños disfrazados de cabezudos y se bailan jotas antiguas al son de dulzainas o flautillas[1], delante de las imágenes.

Mientras tanto, los machos van por todas las casas del pueblo pidiendo a los vecinos carne, chorizo, adobo y otros productos de la matanza que les dan. Se dice que hace siglos, en lugar de pedirlo, los machos "robaban" la carne en la casa de sus novias.

Cuando la procesión finaliza, las imágenes quedan detenidas frente a la puerta de la iglesia. Entonces se subastan las andas sobre las que están colocadas, produciéndose una fuerte puja por llevar adentro a San Miguel y a Ntra. Sra. la Blanca. En caso de que el público se haga el remolón para ofrecer dinero, a las imágenes se las hace dar un paso más hacia la puerta y así sucesivamente hasta que el público se anime más.

Después de guardadas las imágenes en la iglesia, los vecinos acuden a la plaza, allí les espera una gran sartén ó perola con las exquisitas migas serranas con su pan, chorizo, tocino y pimentón, que han sido cocinadas allí mismo.

Las migas se reparten entre todo el público, pero para que la gente no se arremoline demasiado ni se apelotone junto al recipiente de las migas, los machos hacen de nuevo un QUIEBRO y se colocan en círculo formando una muralla alrededor de la sartén, quedando en el centro del círculo únicamente las personas que reparten las migas.

Ese día, los machos comen juntos reunidos en una casa a base de los chorizos y carne que pidieron anteriormente por las viviendas del pueblo. A ésta comida se la conoce como "La Caldereta".

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La Excma. Diputación Provincial de Guadalajara declaró a las fiestas de Bocígano como fiestas de INTERES TURISTICO PROVINCIAL a finales de la década de 1980[2] .

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Los posibles orígenes de La Machada

El rito de La Machada tiene unas características que hacen pensar en que procede de celebraciones relacionadas con la transhumancia, pues las figuras (el mayoral, el zagal, etc.) que participan en él son claramente características del tradicional pastoreo transhumante realizado durante siglos.

El origen se pierde en la noche de los tiempos, pero no hay más que ver los quiebros y requiebros de los machos para ver un paralelismo con el ganado, y sobre todo el "herraje"; también al ver al mayoral conduciendo a los machos y al zagal, como si de ganado se tratase y cuando por un fallo se caen al suelo (paralelismo con un hipotético escape de algún animal ó recostamiento), el mayoral les vapulea ligeramente con la vara. Todo es un reflejo de las vicisitudes que viven los pastores transhumantes en sus viajes con el ganado.

TRAJE QUE SE USA EN LA FIESTA DE "LA MACHADA"

Tradicionalmente, el traje usado en La Machada (muy similar al típico ordinario) era así:

Cabeza: Un pañuelo atado con el nudo en la nuca. El pañuelo tapa sólo la frente.

Cuerpo: Una blusa, chaleco o chaquetilla de cuero, calzón de cuero.

Piernas y pies: Medias y las albarcas de piel de toro.

Accesorios: Una correa muy ancha puesta "en bandolera", que se abrocha con una enorme hebilla redonda que parece un rosetón. De la correa pende un gran cencerro o varios, y también, en el caso del mayoral, varias campanillas. Este traje lo llevan hasta los niños más pequeños.

Transformación del traje:

En los últimos años, el traje de la machada, no se viene usando en la forma completa descrita antes, sino que las albarcas se han sustituido por botas militares, chirucas y playeros y los calzones de cuero y medias por pantalones vaqueros "blue jeans", debido a su resistencia. En el tobillo suelen llevar una especie de tobillera muy larga de cuero.

Lo que conservan realmente típico es el chaleco y la correa. Algunos chalecos de los hoy utilizados son nuevos. Otros son muy antiguos, que se han pasado de generación a generación.

Como anécdota, decir que el pañuelo de la frente, llevaba antiguamente como adorno una manchita de sangre. Seguramente ésta mancha tenía algún significado, pero hoy se desconoce.



[1] Los músicos que acuden a tocar hoy dia son de Segovia.

[2] Existen serios y amplios estudios de ésta fiesta, hechos por J. Ramón López, de los Mozos. Ver su libro de "Folklore en la Provincia de Guadalajara".

LOS PEDROS

Así se llamaba ésta fiesta que contaba con la participación de muchos habitantes del pueblo. Se hacía por San Antón, sobre el 17 de enero.

"Los Pedros" era como se llamaba al acto de mantear por el aire a los mozos y mozas del pueblo.

Era un divertido jolgorio por las calles de Bocígano, en el que pandillas de chicos perseguían a las chicas corriendo y las manteaban; y viceversa; pandas de chicas perseguían a los chicos y los manteaban también.

El "misterio" del juego, aparte de pasártelo muy bien, era procurar que no fueras el primero/a ó el último/a a quien mantearan, porque entonces, te cantaban una estrofa que decía:

"Pedro Vicente Carrillo

pum, pum, pum,

una gallina con pollos

y que te lleven los demonios"

Así se pasaban varios días de carreras y manteos por el pueblo, hasta que no quedaba ningún mozo ni moza sin mantear. La fiesta de Los Pedros terminaba entonces, pero si antes de terminar de mantear a todos, llegaba el Martes de Carnaval, la fiesta cesaba hasta el año siguiente. Ese martes se hacía en Bocígano el popular y universal entierro de la sardina.

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