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EL BOCIGANO

LA BROMA

Allá, por la Candelaria, en el mes de febrero, se hacía en el pueblo lo que se llamaba "La broma".

Consistía esta fiestecilla, protagonizada por los niños, en que éstos iban recorriendo las casas pidiendo huevos y otros alimentos. Luego, se hacía un guiso para todos, que solía ser por lo general, patatas con bacalao en las se escalfaban dichos huevos.

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FIESTA DE SANTA ÁGUEDA

FIESTA DE SANTA ÁGUEDA

En el día dedicado a Santa Águeda, se hacía otra fiesta, protagonizada de nuevo por los mozos. Consistía ésta fiesta principalmente en un baile celebrado en la plaza.

Para participar en ella, cada mozo debía de pagar una "entrada" especial para poder divertirse y bailar, porque sino, los otros no les dejaban. La fiesta tenía un aliciente especial: durante toda la noche debían estar sonando las campanas de la iglesia del pueblo. Entonces, unos mozos, con su "entrada", subían a la torre y tocaban las campanas y otros abajo bailaban. A lo largo de la noche, todos se iban turnando para las dos tareas.

Téngase en cuenta que la luz llegó a Bocígano en 1982, por tanto, todas las fiestas nocturnas hasta ésta fecha, se han hecho a la luz de fogatas, teas y la propia luna.

LA OFRENDA DE LAS ROSQUILLAS

Ésta tradición que se hacía el día del Cristo ó de la Santísima Trinidad. En éste día, las chicas del pueblo ofrecían a los mozos unas rosquillas que se fabricaban con harina y clara de huevo.

TRAJES TÍPICOS DE EL BOCÍGANO

TRAJES TÍPICOS DE EL BOCÍGANO

El traje típico de Bocígano según parece era fuerte, rudo, funcional y adecuado para las condiciones de clima y trabajo de éstas latitudes.

Nadie usa ya hoy el traje, pues se dejó de utilizar hacia la década de 1920 ni al parecer se conservan fotografías antiguas de personas vestidas con él, aunque en la forma de vestirse de algún que otro lugareño para las labores del campo, aún se ven ciertos resquicios que recuerdan a la forma en que se llevaban los trajes típicos, por ejemplo, en la forma de remangarse los pantalones y atarlos con cuerdecillas al tobillo, dejando una especie de campana colgando sobre el mismo.

El traje típico, según parece era similar al que se usa en La Machada, aunque sin los cencerros de adorno ni las correas, por lo que se puede decir que el traje tradicional del pueblo sobrevive hoy en día gracias a la mencionada fiesta. En ella se vuelven a ver en uso los tradicionales chalecos de cuero de Bocígano, con algunos curiosos y antiquísimos dibujos bordados.

Atendiendo a las descripciones orales que me contaron los habitantes del pueblo y también viendo la fotografía de un pastor del cercano pueblo de Campillo de Ranas, que un día, en el año 1993 llevaba un sorprendente y auténtico traje típico mientras apacentaba su rebaño, me ha servido para hacer una reconstrucción de lo que sería el traje típico de Bocígano, que se supone fuese similar o muy parecido en todos los pueblos de la comarca, aunque sobre todo he basado la reconstrucción en lo contado por los vecinos ancianos que recordaban haber visto cuando eran niños aquellos trajes en El Bocígano y que se usaron hasta la primera mitad del siglo XX. Eran así:

Traje del Hombre:

En los pies, unas albarcas hechas todas ellas, de piel de toro. En los tobillos, unas medias caladas blancas ó bien unos "peales de lona". Unos calzones de cuero hasta la rodilla, con botonadura y finalmente, sobre el cuerpo una blusa y encima de ella el chaleco de cuero o una especie de chaquetilla con botonadura hasta la mitad del pecho, muy curiosa, hecha del mismo material.

Sobre la cabeza iría un sombrero tipo "chambergo" de ala ancha con la copa redonda ó cónica.

En lo referente al calzado, aparte de las albarcas de piel de toro, otras llamadas de "codrío". Y para la nieve y el frío, se ponían unos pellejos de oveja atados a los pies.

Según los vecinos que lo recuerdan "ya podías pisar en medio de un arroyo, que con todo lo que se ponían en los pies para el frío, no te tocaba ni una gota de agua".

Complementos al traje:

Los pastores utilizaban además, unos zurrones de cuero muy grueso, y correas también del mismo material.

Solían y aún lo hacen, llevar alforjas o una manta al hombro para cuando salen con el ganado.

En la mano, se suele llevar un gran garrote de los que se fabrican calentando un palo y doblándolo, cortando luego una parte sobrante. También usaban un palo largo ó cayado, igual al que usan los mayorales en "La Machada".

Traje de la mujer:

El traje típico de las mujeres de Bocígano era sencillo, alejado de la vistosa apariencia de los historiados trajes de gala de otras regiones.

Se llevaban faldas de las corrientes en cada época, con sus refajos y pololos. También dependiendo de la época del año, se podían llevar medias de lana.

Luego una chambra o blusa sobre la cual podía ir una toquilla de lana. Gran parte de las prendas se hacían en el propio pueblo.

Sobre la cabeza, se llevaba un pañuelo de colores o negro, dependiendo si era joven o mayor la mujer.

El peinado:

Consistía en una larga trenza que luego se enrollaba en forma de moño de caracola detrás, sujeto con horquillas.

El calzado:

Las mujeres solían usar albarcas.

LA OLMA VIEJA

LA OLMA VIEJA

Era, un viejo árbol; grueso; de tronco rugoso y ramas largas que se extendían en todas direcciones. Estaba situado casi en el centro de la plaza de El Bocígano, ¿desde cuando?, Tal vez vió fundarse el pueblo. Era un árbol centenario; un viejo compañero de los vecinos del pueblo que vió pasar generaciones de vecinos, dió sombra para los cansados agricultores, los niños jugaron bajo la protección de sus ramas, las ovejas pasaron rozando con sus lanas el centenario tronco, como saludando, así en señal de gratitud al viejo árbol.

Se le llamó "la olma", en femenino, quizá porque parecía una abuela muy vieja llena de arrugas y sus ramas largas parecían los brazos de una abuela que llevaba siglos allí, en permanente conversación con la torre de la iglesia.

¿Qué hablarían entre sí la torre y la olma?. Tanto vio bajo su sombra, tanta gente se sentó a descansar, todos los años los machos rodearon en sus quiebros y requiebros el grueso tronco, y bajo su ancha copa se cobijaban las imágenes de San Miguel y Ntra. Sra. la Blanca en el día de la procesión...

En 1914 se puso un cerco cuadrado de piedras grandes alrededor de su tronco para que la gente se pudiera sentar bajo la copa.

La olma siguió ahí, como monumento central en la plaza. Tuvo después a una fresca compañera: la fuente de los dos caños quien la daba conversación con los sonidos de su chorro de agua.

Y pasado el tiempo, la olma comenzó a cobijar a unos nuevos objetos que llegaban a El Bocígano: los automóviles que aparcaban junto a su tronco.

Así siguió transcurriendo la historia hasta que en el año 1992, hubo de ser talada. El olmo había sido cortado porque estaba enfermo. No había remedio. Ningún vecino de Bocígano quiso verla desaparecer, pero la enfermedad de éstos árboles los echa a perder por completo. En su lugar sólo quedó el montón de piedras y tierra que formaba el cerco, en una de las cuales aún se leía "1914", y las raíces del árbol retorcidas entre la tierra. Posteriormente se reconstruyó el cerco y se plantó un nuevo árbol.

Ahora la plaza estaba desnuda, la faltaba algo, la "guinda" que adornaba el centro, la centenaria olma vieja bajo la cual se desarrollaron tantas cosas de la historia de Bocígano.

La olma fue convertida en enormes "medallones" de madera, pues su tronco fue serrado en rodajas. "Vaya rajas de chorizo" -decía un vecino al verlo-. Más de un metro de diámetro medían y de sobra.

Las rodajas fueron almacenadas en el local del horno de hacer pan, junto con los columpios que se guardan durante el invierno y se sacan para los niños al llegar el buen tiempo. Viendo el fin del tradicional árbol, recordamos el poema de Antonio Machado "A un olmo seco". Si Machado hubiese conocido la olma vieja, quizá la hubiese dedicado otros versos, aunque los ya existentes parecen estar ahora escritos para el centenario árbol de la Plaza de El Bocígano.

Sin embargo, el pueblo no podía quedarse así como así, y rápidamente los vecinos tuvieron una perfecta solución para la soledad de la plaza, de modo que poco después de la tala de la Olma, se construyó un nuevo cerco de piedra tradicional y en su centro se plantó un jovencísimo árbol nuevo que desde entonces sustituye al anterior Olmo. El nuevo árbol va creciendo poco a poco, dando nueva vida a la plaza, para contento de los vecinos del pueblo y vistantes.

LA HISTORIA DE LA LAGARTIJA O SALAMANQUESA

LA HISTORIA DE LA LAGARTIJA O SALAMANQUESA

Esta es la leyenda por excelencia de El Bocígano y es de las historias más curiosas y enigmáticas que se cuentan en el pueblo y también en otras localidades cercanas.

Sentémonos junto a la lumbre de una cocina mientras se hace la cena, y escuchemos ésta historia, de las muchas que nacen de entre los riscos y el matorral y que a través de los tiempos nos han llegado de boca de los pastores y gente del lugar, que han ido contándolas de padres a hijos y de abuelos a nietos. Dice así:

"Había un pueblo al norte de Bocígano. Un día se celebraba la boda de una moza con un joven, ambos del pueblo. Después de la boda se festejó un banquete al que fueron invitados todos los habitantes del pueblo.

Cuando estaban comiendo todos, se descubrió que había caído en la olla de la comida una salamanquesa o lagartija.

Entonces, se dice que los habitantes se infectaron y así se despobló aquel pueblo, excepto algunos supervivientes que se fueron de allí y fundaron un poco más abajo El Bocígano."

Aparentemente, ésta historia es muy sencilla de entender, pero si se empieza a investigar en ella, surgen muchas preguntas e incógnitas. Lo más chocante es que ésta historia no sólo se cuenta en Bocígano, sino en muchos pueblos a varios kilómetros a la redonda.

La historia de la lagartija también se oye en varios pueblos de inmediata sierra de Madrid: Madarcos, Mangirón, Robledillo de la Jara y Montejo de la Sierra.

En Madarcos se dice que había un pueblo llamado La Nava, que se despobló porque sus habitantes descubrieron que en la comida y bebida preparada para el banquete de una boda habían caído varias lagartijas venenosas y los vecinos aborrecieron y abandonaron La Nava.

En Mangirón se dice que al lado había un pueblo llamado Santillana que se despobló al morirse sus habitantes por caer una salamanquesa en el agua de la fuente que bebieron en una boda.

En Robledillo de la Jara se cuenta que había una aldea llamada El Villar que se despobló a causa de que en el día de la boda de la hija del más rico del pueblo cayó una lagartija en la olla y habiendo sido todos los vecinos convidados al banquete, salieron todos infectados.

En Montejo de la Sierra se dice que alrededor de la ermita de Nuestra Sra. de Nazaret había una aldea llamada Naznil o Nacerní y que desapareció también al caer una salamanquesa en la comida de una boda.

También se cuenta ésta historia en varios caseríos de la comarca de Buitrago de Lozoya;[1] y unos kilómetros al este, saltando unos cuantos montes llegamos a nuestro Bocígano en donde se cuenta lo mismo.

Es decir, que un gran número de pueblos de la sierra tiene como propia de la historia de la salamanquesa; todos dicen lo mismo. Hay quien dice que es cuento de viejas o leyenda totalmente fantástica, otros la defienden como totalmente real. Lo cierto es que, de haber ocurrido, ¿cuándo y dónde fue? ¿cómo se extendió por tantos sitios ésta leyenda? ¿es justificación de los que no saben para explicar la despoblación de algunas aldeas?, o por el contrario, los supervivientes del sorprendente episodio de las lagartijas se marcharon a varios pueblos de la comarca y lo contaron cada uno y luego la gente lo interpretó a su manera. Recordemos que en toda leyenda hay una parte de verdad.

Ya hemos visto que en ésos pueblos de la sierra de Madrid como son Madarcos, Mangirón, etc., atribuían la despoblación por el envenenamiento a otra aldeilla cercana y aneja a ellos. En Bocígano también se cuenta de forma similar. Las versiones que se dan allí es que los pueblos "infestados" por la salamanquesa eran Bustar o la Hiruela Vieja, aunque la mayoría dice que seguramente fue Bustar.

Bustar desapareció a fines del siglo XVIII, en cuyo caso la historia tuvo que suceder entonces. Pero en los pueblos que he mencionado antes, la historia dicen que pudo ser hacia el siglo XVI o XVII.

Lo verdaderamente cierto es que éstas historias se pierden en la memoria y el tiempo, en el silencio y las piedras del monte. Se las lleva el humo de las chimeneas y de vez en cuando vuelven para sorprendernos de nuevo.

Dejemos que quien quiera investigar sobre éste esperpéntico y curioso suceso, investigue y meta sus brazos en el hoyo negro de los tiempos. Quizá nunca toque el fondo.

Fueron Bustar y la Hiruela Vieja los protagonistas de aquello o fueron otros pueblos más antiguos aún?.



[1] Matías Fernández García: "Buitrago y su Tierra"

SANTUI (EL REAL SITIO DE SANTUI)

SANTUI  (EL REAL SITIO DE SANTUI)

En el camino o carretera que va desde el Cardoso de la Sierra a Bocígano, en la margen izquierda, existe un caserío llamado Santui, que antiguamente también era escrito su topónimo con y griega al final: Santuy.

La historia de éste lugar es muy antigua. Tal vez surgió cuando no existía ningún pueblo alrededor. Su matriz, su origen está en el Señorío de Buitrago.

¿Qué era Santui y qué es ahora?. Santui fue un monasterio fundado por la orden Cisterciense en aquellos altos parajes, un lugar idóneo para la meditación y el silencio. Su fundación no se sabe con certeza, pero pudiera ser del siglo X, como tantos otros monasterios de la conocida y omnipresente orden.

La dedicación de éste monasterio estaba a cargo de un Santo llamado San Audicio ó San Audito, que fue martirizado en Buitrago en los comienzos del cristianismo.

En aquella lejana época de la fundación de Santui, no existiría Bocígano, pero mucho tiempo después, Santui pasó a depender de nuestro pueblo, cuando ya había desaparecido el edificio del monasterio.

La historia de éste lugar sucedió así: después de ser monasterio, perteneció a la Orden de Santiago. Luego fue regalado a la Basílica de Santa Leocadia de Toledo y finalmente fue adquirido por el Cardenal Cisneros para uso de los docentes del Colegio Menor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá de Henares. Esto último ocurrió en el año 1510. El objeto de la compra del priorato de Santui era que allí se pudieran retirar a descansar los del colegio.

La relación del Cardenal Cisneros con Santui motivó que en 1974 se colocase una placa en el lugar, por los estudiantes de la universidad de Salamanca, que dice: "AL CARDENAL XIMENEZ CISNEROS, QUE PENSÓ PASAR LOS ÚLTIMOS DÍAS DE SU VIDA EN EL MONASTERIO UNIVERSITARIO DE SAN AUDITO O SANTUI, RODEADO DE AMENA SOLEDAD".

En el siglo XVII, el historiador Diego de Colmenares visitó las ruinas del monasterio y vio entre los escombros la tumba del infante D. Sancho de Castilla, que según parece, murió en 1199.

Así llegamos hasta el año 1780. Carlos III suprime los colegios menores y el terreno de Santui es vendido a particulares. Se instaló allí una fábrica de cristales, de la cual aún es posible encontrar restos de vidrio por el suelo.

A lo largo de todo el siglo XIX y parte del XX, Santui estuvo en manos de particulares. En la guerra civil de 1936 fue cuartel republicano. Después fue comprado por la familia Yagüe, que lo tiene hasta hoy. Allí hoy se encuentran algunas casas bajas y la principal, de 2 plantas, de fachada blanca, en cuyo interior hay muchos dormitorios, una cocina y una capilla.

Sin embargo, no queda ni rastro del monasterio, ni hoy en dia se sabe dónde está la tumba de D. Sancho, ni dónde estaba exactamente ubicada la fábrica de cristales, ni donde se encontraba el Palacio del Cardenal Cisneros. Tal vez las piedras fuesen utilizadas para hacer las actuales casas ó tal vez se llevaran piedras a otros pueblos o estén enterradas en el suelo. Sólo se ven por allí restos de una columna del monasterio empotrada en una valla y unas cruces blancas en las tapias del caserío.

En el territorio de Santui, la Iglesia de Bocígano tenía posesiones, como por ejemplo, tierras de secano, "de ínfima calidad"[1]. Eran en total 31 las fincas que la parroquia de El Bocígano tenía en el lugar.

El "Catastro de Ensenada" ya llama a éste lugar "Real sitio de Santui", en 1750. Por aquel entonces vivía allí el Canónigo D. Manuel Castañeda, de 49 años al que se cita como "Canónigo en la Real Casa de Santui". Santui perteneció al término municipal de Bocígano hasta la fusión con Cardoso de la Sierra en 1970.



[1] Catastro de Ensenada, 1750

SITIOS DEL TÉRMINO

SITIOS DEL TÉRMINO

Como en todos los municipios, cada rincón o parte del término, tiene un nombre particular. Aquí cito algunos de los más significativos:

- La Humbría: En éste lugar, situado en una gran ladera de un monte, hubo un enorme bosque de robles que fue tristemente talado en los años 1940 para fabricar combustible para gasógenos.

- Las Rozas Viejas: Es un terreno de labranza.

- Los Quiñones

- Peña Parda

- Hornachas

- Peña de la Casa

- San Roque: Aquí hubo una ermita dedicada a éste Santo, patrón de los apestados, que no se sabe cuándo se hizo ni cuando se destruyó.

- La Cebosa: En éste lugar existe una importante concentración de nidos de águilas.

- Hueco de Hoyosduros: Aquí nace el río Jaramilla.

- Valle de los Cantos.

- Peña de Rompecántaros: Al borde del camino de Riaza, está ésta peña, que recibe este nombre porque al pasar los borricos cargados con cántaros de agua o de cualquier producto, lo irregular del terreno en ése punto, provocaba que los cántaros acabasen rotos muchas veces. El lugar de Rompecántaros era muy temido por los que pasaban por allí transportando vasijas y aquello provoca la sonrisa de los que lo cuentan.

- El Haedo: En éste lugar está la toma del suministro del agua del pueblo, desde el río.

- La Silla del Mozo

- Las Guijas

- La Palomera

- Las Zorreras

- Cabeza del Haedo

- Los Codaíllos: Aquí hay varios prados.

- La Cabezuela

- El Conchal

- El Bustar: Aquí estuvo situado el pueblo de Bustar, ya desaparecido.

- Calorillas

- El Picaño: La gran loma del Picaño está al norte del pueblo. La rodean el río Berbellido y el arroyo de Bustar. En éstos dos valles de éstas corrientes estaban Bustar y Pinarejo.

- Valle de Bustar: Citado arriba, por donde pasa el arroyo.

- El Carralero

- Peñagorda

- Majallana

GASTRONOMIA Y COMIDAS TÍPICAS

GASTRONOMIA Y COMIDAS TÍPICAS

Las comidas típicas de Bocígano, buenas como todas las de la gastronomía popular española, son comunes a las de la comarca a que pertenece, aunque impregnadas de un carácter propio. Estas son:

- Migas serranas: Elaboradas con el pan troceado en trozos pequeños y vuelto en la sartén acompañado de productos de la matanza, sobre todo tocino, y aderezadas con pimentón.

- Gachas: También en Bocígano se hace ése conocido plato.

- Patatas secas: Se cuecen unas patatas con morcillas. Se comen "secas", sin salsa, aderezadas con pimentón y mezcladas con la morcilla.

- Sopa: Es muchas veces complementaria de las patatas secas, pues se suelen comer juntos éstos dos platos. La sopa se hace con un sofrito de ajo y cebolla. En Bocígano hay tradición por la sopa, pues se suele llamar a sus habitantes "los soperos".

- Caldereta de cordero: Delicioso guiso de cordero con una salsa clara muy buena, que puede ir acompañado de patatas. La caldereta se hace también en las fiestas de La Machada.

- Manteca rancia: La manteca sacada del cerdo se coloca en una teja curva de barro y se cubre con otra teja. Se deja curar al aire serrano y luego se queda con la forma curva de las tejas y al quedar rancia está lista para comer.

- Productos de matanza: Los sabidos y variados productos de la matanza, como el jamón, chorizo, morcillas, etc., curados en un clima óptimo, también son tradicionales en El Bocígano.

- Rosquillas: Se hacían con harina de trigo y clara de huevo. Se realizaban especialmente el día de la Santísima Trinidad.

- Cocido serrano de judías: Este cocido, en lugar de garbanzos lleva judías y se le añade manteca y pimentón.

APODOS DE LOS PUEBLOS

APODOS DE LOS PUEBLOS

Tanto en El Bocígano como en los pueblos de alrededor se dan una serie de apodos o denominaciones para todos los habitantes en general de cada una de las localidades. Ésta es una recopilación de tradiciones, en ningún caso se consideran éstos apodos, ofensivos. Entre unos y otros pueblos, se llaman de la siguiente forma:

- A los de Bocígano se les llama "Soperos"

- A los de Peñalba se les llama "Naberos"

- A los de Colmenar se les llama "Cardadores"

- A los de La Hiruela se les llama "Tarugueros"

-A los de El Cardoso de la Sierra se les llama "Los Brutos"

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LA GUERRA CARLISTA EN BOCIGANO

LA GUERRA CARLISTA EN BOCIGANO

Durante éstos enfrentamientos entre carlistas e isabelinos en el siglo pasado, se ve que los primeros elegían muchas veces las montañas como lugar para esconderse y realizar muchas veces, sus tropelías, asaltando y robando, cosa que desgraciadamente hicieron por muchos lugares.

Por las montañas de la comarca de Bocígano también estuvieron y hubo enfrentamientos y al final de la guerra, algunos se quedaron a vivir por éstos pueblos.

En una ocasión, un carlista, que al acabar la guerra, se disfrazó de pastor y vivía en Bocígano, fue haciendo "amistad" con uno del pueblo, quien poco a poco fue tomando confianza con el carlista, pero todo era ficticio, pues un día, el del pueblo convenció al ex-soldado para que le acompañase a la plaza y allí, el habitante del pueblo desveló la identidad del otro y lo entregó a las autoridades isabelinas, según cuentan hoy los de Bocígano, que lo han oído a sus padres y abuelos.

HISTORIAS DE TESOROS

Hasta hoy en día, es popular entre los habitantes del pueblo la ilusión de que por las montañas que rodean el pueblo hay tesoros escondidos.

Todo está originado cuando los carlistas marcharon hacia el norte al acabar la guerra. Rápidamente se divulgó la noticia de que éstos habían llenado las montañas de tesoros, escondiendo objetos de gran valor bajo las piedras y las rocas. Esto ha motivado búsquedas a lo largo de éste tiempo, sin que hasta ahora se haya encontrado nada.

LA IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARÍA LA BLANCA

LA IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARÍA LA BLANCA

El mayor edificio del pueblo en cuanto a tamaño físico, arquitectura, arte e importancia religiosa del pueblo es la Iglesia Parroquial. No es clara la construcción de su fecha. Pudo ser en el siglo XVII o XVIII tal vez, pues al parecer, en el XVI no estaba o habría una simple capilla. No es de una antigüedad excepcional, pero tiene un valor interesante. Por el exterior presenta un aspecto tosco, aplanado, bajo, con pocas ventanas y varios volúmenes de muros y varias aguas en el tejado. Está toda ella hecha de mampostería similar a la del resto de las casas de la zona, con piedras irregulares unidad con argamasa. La escasa iluminación consiste en ventanas cuadradas pequeñas distribuidas en algunas partes de los muros. La parte de la cabecera del templo termina en un ábside semicircular sustentado con contrafuertes de mampostería.

En el lado "epístola" está la puerta de acceso que es una portada de arco de medio punto con dovelas de piedra de granito. La vieja puerta de madera ha sido recientemente restaurada. Sobre la portada hay un cobertizo de madera también restaurado recientemente, aunque sustituye a otro similar que ya estaba muy deteriorado.

En la parte del lado "evangelio", cerca del ábside, existe adosada a la pared un pequeño altarcillo con una imagen de la Virgen, adornado todo ello con plantas. Gran parte de la pared de la Iglesia fue encalada hace mucho tiempo, y en la reciente restauración ha sido reparada con cemento blanco.

LA TORRE DE LA IGLESIA

LA TORRE DE LA IGLESIA

Está situada a los pies del edificio. Es la de mayor altura de la comarca, aunque en términos generales, ésta torre es de mediano tamaño.

El campanario está orientado hacia el suroeste. La planta es rectangular y su fachada frontal sobresale del resto, dando la impresión de espadaña cubierta por un cuerpo trasero, el cual aloja las escaleras y se cubre con un tejado a tres aguas que sustituye al anterior, que era de una sola agua hacia atrás. La parte delantera o fachada principal consta de dos cuerpos: el inferior está hecho totalmente de lajas de piedra, en mampostería tradicional de la zona, constituyendo, como ya he dicho, una muy gruesa pared maciza.

Todo éste cuerpo inferior se hallaba revocado con una capa de argamasa blanca actualmente restaurada. Es en éste cuerpo, en la pared sur donde se halla el famoso reloj de sol, del que ya hablaré más adelante.

Una vez visto el cuerpo inferior, pasamos al superior. Está hecho todo él de ladrillo rojo macizo y revocado. Consta de 2 ventanas terminadas en forma de arco, orientadas al S.O. Durante un tiempo hubo un madero atado en ellos a modo de barandilla para evitar caídas. Éste cuerpo superior de la torre está terminado en forma de frontón triangular y está coronado con una cruz de hierro.

LAS CAMPANAS

LAS CAMPANAS

Hoy en día, Bocígano sólo cuenta con una única campana, que es de un tamaño aceptable, ni pequeña ni muy grande. Fue instalada sobre los años 40. Está montada sobre un yugo giratorio de hierro, que la permite dar vueltas completas. Se toca manualmente.

LAS CAMPANAS ANTERIORES:

Siempre existieron en la torre de Bocígano dos hermosas campanas de mayor tamaño que la que hoy hay. Su sonido, brillante y potente se oía y retumbaba por toda la sierra. Las escuchaban hasta en La Hiruela. Servían para avisar de cualquier cosa y eran el orgullo de los habitantes de Bocígano, hasta que en 1936 fueron robadas durante la guerra y no se supo más de ellas ni se pudieron recuperar al acabar la contienda. Hacia 1940 fue instalada la actual campana que cumple bien con su misión. Se toca con volteo manual.

EL INTERIOR DE LA IGLESIA

EL INTERIOR DE LA IGLESIA

Nada más pasar por la puerta vemos una vieja y trabajada cancela de madera a cuarterones, y al cruzar ésta, se abre el interior.

Consta el edificio de tres naves, una central ancha y otras dos laterales más estrechas, separadas de la central por arcos fajones apoyados en sencillos pilares cuadrangulares. Estos arcos y pilares son seguramente de ladrillo. Están totalmente revestidos de yeso y cal. En cuanto al techo, no hay bóveda, sino que es de entramado de madera al que se le puso un cielo raso blanco de cañizo y yeso.

En el presbiterio está el retablo mayor, que hace la forma del ábside cóncava. A los pies está el coro, apoyado en alto sobre vigas de madera, y junto a él, la escalera de la torre. Todo el interior se halla encalado.

Recorriendo el lado "epístola", (mirando al retablo, la derecha), observamos la imagen de San Miguel Arcángel, Patrón del pueblo. Es nueva, tal vez fabricada en la década de 1940.

En el lado "evangelio" (contrario al epístola) está la imagen de Santa María la Blanca, Patrona del pueblo, también nueva. Al fondo está la pila bautismal, en un recinto enrejado, bajo el coro. Es grande, de piedra, ligeramente labrada y en cuyo exterior hay una inscripción que dice que "se hizo la pila y el órgano en el año de 1771".

El pavimento del suelo fue puesto hace pocas décadas y es de baldosas de teja. Por todo el interior hay pequeños cuadros del "Vía Crucis". La mesa del altar, el atril para leer y la silla del sacerdote están hechos de piedra y cemento, imitando el estilo de arquitectura serrana.

EL RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA

EL RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA

Es la pieza de arte más valiosa de la Iglesia. Es de estilo barroco, seguramente del siglo XVIII, y está adaptado a la forma cóncava del ábside.

Realizado todo en madera, arranca directamente del suelo. El primer cuerpo está decorado en color azul-verdoso, con molduras color madera. En el segundo cuerpo, en los arranques de las columnas y los frontales hay unas bonitas tallas barrocas doradas. Consta a partir de aquí el retablo, de tres "calles".

En la calle central, abajo hay una mesa, seguramente nueva, pero muy bien entonada con el conjunto. Dicha calle está enmarcada por dos columnas salomónicas coronadas con molduras. En el centro hay una hornacina con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús.

En la calle izquierda, también enmarcada de columnas salomónicas, hay otra hornacina con una imagen del Niño Jesús que puede ser antigua, de madera.

En la calle derecha, similar y simétrica a la izquierda, hay una imagen nueva de una Virgen. El retablo está coronado por una bóveda de tres gajos con relieves dorados sobre fondo azul, del Espíritu Santo. Todo el retablo es en general, de color azulado y dorado. Tiene algunas partes nuevas que sustituyen a otras que se destruyeron, pero está muy bien conservado.

EL ÓRGANO DE LA IGLESIA

EL ÓRGANO DE LA IGLESIA

En lo alto del coro, al lado "evangelio", existió en Bocígano un órgano para acompañar a Misa. Es curioso pensar en un lugar recóndito como éste con un patrimonio musical así. Seguramente lo tocaba el sacristán o algún vecino excepcional que supiese defenderse al teclado.

El órgano estaba bajo un arco, encajado entre el suelo, la pared y el techo del coro. No era un órgano "realejo" o pequeño como cabría pensar, sino un órgano mayor, con fachada decorada con molduras y tallas. Se accionaba con unas palancas para los fuelles, como era usual en éste tipo de instrumentos

Más datos no se saben, quizá tuviese un teclado de "octava corta" y los registros usuales en los órganos del siglo XVIII como "flautado, dulzaina, trompeta, oboe, nasardo", etc

El órgano se estropeó en la guerra de 1936 y ya no se recuperó. Al parecer sobrevivió averiado unos años después hasta que fue desguazado. Debió ser un instrumento interesante, por su ubicación geográfica y sus características sonoras.

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EL RELOJ DE SOL

EL RELOJ DE SOL

En la fachada principal de la torre de la iglesia, en un lateral, se halla grabado y pintado en el yeso del revoque un reloj de sol de gran tamaño, redondo, orientado hacia el sureste. Este reloj, que ya ha perdido su aguja, siempre ha despertado curiosidad a las personas que han llegado por primera vez al pueblo. Según nos cuenta la vecina Alba, su tatarabuelo D. Román García hizo el reloj a comienzos del siglo XX. Es de suponer que durante algún tiempo ayudó a los vecinos a controlar las horas. Ha sido restaurado en 2004, siendo un indiscutible símbolo de Bocígano.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES empleadas en éste libro

  • "Cita en el Ocejón", Jesús García Perdices, 1977
  • "Anuario estadístico de Guadalajara", 1981
  • "Guadalajara", Juan Alonso, 1976
  • "Buitrago y su tierra", Matías Fernández, 1981
  • "Diccionario Geográfico de Pascual Madoz", 1850
  • "Censo de Aranda", 1769
  • "Censo de Floridablanca", 1786
  • "Catastro del Marqués de Ensenada"-Colmenar de la Sierra y sus aldeas, 1752
  • "Contadurías Generales" del archivo de Simancas. 1530
  • "Folklore de la provincia de Guadalajara", López de los Mozos, 1986
  • "Guía del Macizo de Ayllón", Miguel Ángel M. López
  • "Arquitectura popular española", Carlos Flores, 1973
  • Datos orales y tradicionales varios

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